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El dolor articular, la inflamación persistente y los trastornos digestivos afectan a una parte importante de la población, sobre todo en edades medias y avanzadas. Frente al uso prolongado de antiinflamatorios convencionales, muchas personas buscan opciones naturales con respaldo científico que puedan incorporarse de forma segura a la dieta diaria. Una de las más conocidas, tanto por su uso culinario como terapéutico, es una especia de intenso color amarillo anaranjado que forma parte habitual de mezclas como el curry.
Se trata de la cúrcuma (Curcuma longa), una planta originaria del sudeste asiático cuyos rizomas secos y molidos se emplean como condimento, colorante y complemento nutricional. Su principal principio activo es la curcumina, un polifenol con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que ha sido objeto de múltiples estudios en los últimos años. Según un artículo publicado por CuídatePlus y recogido por el Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas, a la curcumina se le atribuyen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, al reducir la producción de ciertos mediadores de la inflamación y radicales libres..
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S. López
Estudios sobre articulaciones y digestión
Además de sus propiedades antiinflamatorias, la cúrcuma ha sido evaluada en estudios centrados en enfermedades articulares. Tal y como recoge el citado artículo, un metaanálisis publicado en 2016 analizó el efecto de 1.000 mg diarios de curcumina en pacientes con artrosis, artritis reumatoide o artritis psoriásica, y observó que ayudaba a reducir el dolor y mejorar la movilidad articular. Aunque los autores del artículo señalaron que la evidencia era todavía limitada y se requerían más investigaciones clínicas, destacaron su potencial como complemento natural en estos casos.
En el ámbito digestivo, también se han señalado posibles beneficios sobre el sistema gastrointestinal. Se ha estudiado su efecto protector frente a úlceras gástricas y su capacidad para estimular la producción de bilis, lo que facilitaría la digestión de las grasas. Algunas investigaciones sugieren que puede contribuir a aliviar síntomas como la dispepsia, los gases o la sensación de hinchazón, aunque no está indicada en personas con obstrucción biliar.
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V. G.
A nivel culinario, la cúrcuma se utiliza tanto en platos salados como en infusiones o bebidas vegetales. Basta con añadir media cucharadita al día para beneficiarse de sus propiedades, aunque la absorción de la curcumina es limitada si no se acompaña de pimienta negra o una fuente de grasa saludable. Por este motivo, muchas formulaciones comerciales combinan estos ingredientes para mejorar la biodisponibilidad.
Como ocurre con cualquier planta con principios activos, su uso debe ser moderado y adaptado a cada caso individual. No se recomienda en personas con cálculos biliares o bajo tratamiento anticoagulante sin supervisión médica. En cantidades culinarias, su consumo es seguro para la mayoría de personas adultas y puede suponer un complemento valioso dentro de una dieta equilibrada.

