El rango de resultados posibles para la inflación a cierre de año es amplio, de manera que puede ubicarse entre 278.9% y 401.33%, según un reporte reciente de Aristimuño Herrera & Asociados y dependerá de la evolución de la liquidez y la tasa de devaluación que siga el BCV.
Se estima una tasa de devaluación intradiaria entre (0,39%-0,54%), desde un nivel actual alrededor de 0.70% diario, que podría llevar al mercado hacia una tasa de cambio oficial para final de año de entre 174,60 y 204,75 bolívares por dólar.
Ante un entorno inflacionario exigente las empresas venezolanas deben adoptar estrategias agresivas, flexibles y altamente adaptativas para preservar su rentabilidad, liquidez y viabilidad operativa.
- Estrategias Financieras, tales como la “Indexación de precios”, ajustando precios regularmente en función del tipo de una canasta de referencia (como alimentos); la “Gestión activa del flujo de caja” donde se prioriza la liquidez sobre rentabilidad contable y “Reducción de ciclo operativo”, acelerando los cobros y reducir plazos de crédito para evitar pérdida de valor en cuentas por cobrar.
- Estrategias Operativas, decidiendo mantener “inventarios como reserva de valor” comprando insumos no perecederos anticipadamente para protegerse de aumentos de precios; igualmente “Contratos flexibles con proveedores” que implican el negociar cláusulas de ajuste por inflación o tipo de cambio.
- Estrategias de Talento Humano, establecer “Bonificaciones indexadas” a través del pago de parte del salario en divisas o bonos ajustados al tipo de cambio; la “Retención por beneficios no monetarios” ofreciendo estabilidad, formación, transporte o alimentación como parte del paquete laboral y en algunos casos realizar “Contratación por proyectos”, usando esquemas temporales para reducir exposición a aumentos salariales estructurales.
- Estrategias Contables y Fiscales, en las que se adopte la “contabilidad en moneda funcional” que conllevaría el reflejar mejor la realidad económica y facilitar decisiones; realizar la “Revaluación de activos”, a fin de ajustar balances para evitar distorsiones patrimoniales y la “Optimización fiscal” que significa el aprovechar deducciones por inflación y revisar estructuras jurídicas para minimizar carga tributaria.
En resumen, ante un entorno de inflación general entre 278% y 401%, las empresas deben operar bajo una lógica de preservación de valor, agilidad operativa y protección cambiaria.
La clave está en anticiparse a los cambios de mayor volatilidad, indexar decisiones al dólar, y mantener una estructura de costos flexible y automatizada.
Sin embargo, el reporte de Aristimuño Herrera & Asociados indica que se debe tener presente que es importante que cada empresa estime su propia inflación, pues este indicador no se comporta igual en todas las organizaciones y no necesariamente el dato de inflación general estimada es el que va a prevalecer en su empresa, organización o industria.
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