Por Ignacio Serrano
¡Qué cambio tan interesante el que acaban de cerrar las Águilas y los Tiburones! Dos buenos pitchers ahora pertenecen al Zulia y un joven grandeliga pasa a La Guaira.
No es un canje habitual en la LVBP. Y vale la pena analizar todos los giros que puede tener este pacto.
Primero recordemos los nombres de los tres involucrados en esta nueva transacción. Los lanzadores Pedro Rodríguez y Luis Alejandro Rodríguez ahora son parte de las Águilas, y a cambio, el bigleaguer Máximo Acosta pertenece a los Tiburones de aquí en adelante.
Acosta es uno de los más recientes graduandos venezolanos en la MLB. Acaba de pasar dos semanas en las Mayores y cuenta con varios atractivos que justifican el sacrificio guairista.
Su talento es inmenso. Defiende con soltura una posición «prime», el short stop. Tiene poder y juventud. A sus 22 años de edad acaba de debutar con 3 jonrones en la Gran Carpa. Y es el primer venezolano en la historia cuyos primeros 3 imparables arriba son cuadrangulares.
Acosta vale oro, en teoría. Aunque ya sabemos que la teoría y la práctica pueden ser muy distintas en el beisbol invernal. El Caribe puede ser un universo muy distinto a la Gran Carpa.
Es casi seguro que los Marlins de Miami impondrán restricciones al novel infielder. Probablemente juegue en la 2025-2026, porque sin duda le hace falta curtirse en una liga como la LVBP y ha mostrado entusiasmo con este movimiento. Quiere reportarse desde muy temprano. Y como es caraqueño, había mayores probabilidades de que lo hiciera con un equipo de la capital, más que con el Zulia. Siempre tendrán peso los lazos familiares cuando se supone que llega tu período de descanso, de octubre a enero.
El punto está en saber cuánto más aportará Acosta a los Tiburones, pensando en la 2026-2027 y más allá. Si se consolida en el Big Show, posiblemente se le vea poco en el Universitario. Pero si no se convierte en un bigleaguer estelar, pudiera llegar a ser una nueva versión de Fraklin Barreto.
Ese futuro todavía indescifrable es la mayor incertidumbre para los salados. Porque han pagado un precio alto por él. Los dos lanzadores que entregan tienen buenos números este año y posiblemente actúen en el torneo que está por venir. Y ya sabemos que el buen pitcheo es un bien escaso y muy buscado en la pelota profesional venezolana.
El cambio, en ese sentido, sin duda es un éxito para las Águilas. Y mucho más si tomamos en cuenta la manera en que adquirieron a Máximo Acosta: llegó como un «regalo» de los Bravos de Margarita para poder recuperar a su astro Breyvic Valera.
Recordemos el curioso caso: Valera y otros peloteros de los insulares quedaron fuera del roster de protegidos antes del Draft de la Regla 7.06 en la LVBP. Fue un error gerencial, y los clubes que aprovecharon el despiste aceptaron devolver algunos jugadores a cambio de alguna compensación.
Pues bien, esa compensación termina aquí convirtiéndose en Pedro Rodríguez y Luis Alejandro Rodríguez para reforzar el staff rapaz. Porque los orientales enviaron a los aguiluchos a quien por entonces todavía era solamente un prospecto, a fin de recibir de vuelta a Valera.
¿Jugaría Acosta algún día con los zulianos? Quizás sí. Pero siendo natural de Caracas, cotizado recluta y ahora grandeliga, eran de esperarse restricciones personales y de su organización. Y de nuevo, no era una pieza original del club. Llegó por un golpe de suerte y hoy, al marcharse, deja dos brazos útiles para el staff.
Pedro Rodríguez estará activo desde el Día Inaugural. Desde que pasó de Cardenales a los Tigres parecía haber perdido el camino. Malas cosechas anticipaban el principio del fin. Pero Oswaldo Guillén le dio responsabilidades y la oportunidad de reencontrarse con los Tiburones. Desde hace más de un año ha vuelto a ser El Amolador.
Ese pitcher que llega a Maracaibo se parece menos al que perdió temporalmente su dominio y más al que impuso récord de salvados con Caribes, que ganó luego el Cerrador del Año con Magallanes y que ayudó a Lara a ser campeón.
Porque no solo brilló en la última temporada con los litoralenses, sino que además viene de lucirse en 40 relevos con efectividad por debajo de los tres puntos en un circuito de bateadores como el mexicano.
Los aguiluchos completan aquí otra casilla en su búsqueda de relevistas para proteger ventajas en el medio de los juegos. Y aunque el veterano es una incógnita en el mediano plazo, porque tiene 37 años de edad, por ahora vive un segundo aire. Debería ser de ayuda en la 2025-2026.
Ojo con la nueva gerencia de los occidentales, que ha sumado ya a ocho nuevos lanzadores vía traspasos, incluyendo a Brayan Palencia, Jorgan Cavanerio y varios jóvenes talentos.
Aquí también calza perfecto el joven Luis Alejandro Rodríguez. Apenas tiene 21 años de edad pero ha mostrado cosas realmente positivas en las granjas de los Astros de Houston.
Porque este barquisimetano puede abrir y también relevar. Acaba de dominar a sus rivales en Clase A, aunque al ser subido a Clase A avanzada encajó la diferencia de nivel. Le falta pulitura.
Quizás ya esté listo para debutar en la pelota invernal aunque sí parece claro que necesita al menos otra temporada de pulitura para alcanzar la madurez necesaria para competir en el circuito invernal.
Hablamos, en cualquier caso, de una joya que promete mucho. Vean, si no, los promedios que ha puesto de por vida en las Ligas Menores por cada 9 innings de labor: 9,0 ponches, 3,4 bases por bolas y 0,8 jonrones recibidos, con 3.17 de ERA.
Los Tiburones pagan un alto precio para adquirir a un grandeliga de las Águilas en este cambio. Lo hacen porque confían tener profundidad en el cuerpo de picheo y porque están convencidos de que Máximo Acosta jugará y marcará diferencia. Su enorme talento vale el riesgo.
La Guaira necesita que ese sea el curso de los acontecimientos para poder celebrar esta transacción con el paso del tiempo. Zulia, en cambio, se frota las manos desde ya. Es cierto que las cosas podrían salir al revés de lo que se lee en el papel, porque el beisbol tiene esas cosas y a veces se burla de fanáticos y analistas. Pero hoy el staff de los aguiluchos luce mucho mejor y a un mínimo costo. Y eso vale oro en la LVBP.
LEE TAMBIÉN:
O revisa aquí el archivo general de columnas.
Foto: prensa


