Una vez Ozzie Guillén trajo a la mesa un tópico necesario: la necesidad de que los peloteros latinos tuvieran traductores. Los equipos coincidieron y en 2016 lo hicieron un mandato en el contrato colectivo. Todos los clubes de Las Mayores deben tener un intérprete español-inglés y eso hizo posible que el venezolano Carlos Villoria-Benítez llegara a la Gran Carpa.
El periodista caraqueño soñaba con firmar con una organización de la MLB. Cuando cumplió 17 años se percató que no iba a ocurrir, pero no decayó en su misión. Logró conseguir una beca para estudiar en los Estados Unidos y hacer lo que más le apasionaba.
«Yo jugué béisbol desde que tenía cuatro años», explicó el hoy coordinador de medios e intérprete de los Medias Rojas de Boston a El Emergente. «Jugué en Caracas. Tuve la oportunidad de venir a los Estados Unidos con una beca de béisbol. Mi sueño siempre fue pertenecer a una organización sin importar el trabajo. No logré que fuera de esa manera, pero he tenido la oportunidad de trabajar con dos equipos».
El papá de Carlos Villoria-Benítez se mudó a EE.UU y ello le permitió terminar el colegio allí para luego dar el salto a la Universidad.
Villoria-Benitez es uno de los varios embajadores Vinotinto que trabajan en esa área en Las Mayores. También lo han hecho Billy Russo con los Medias Blancas de Chicago, Diego Ettedgui con los Filis de Filadelfia y Carlos Guillén con los Tigres de Detroit.
Después de culminar sus estudios superiores, volvió a su país natal. La situación política y económica había empeorado por lo que, junto a su esposa, optó por buscar un mejor futuro en Canadá.
«Es una decisión que te rompe el corazón», lamentó el comunicador. «Si no estuviese pasando lo que está ocurriendo, todo el mundo estuviera allá trabajando, viviendo con nuestras familias y disfrutando nuestro bello país. Al final de cuentas, uno debe tomar esa decisión para salir adelante y poder tener una familia. Uno al final espera regresar».
La primera parada de Carlos Villoria-Benítez fue Canadá hasta que logró cumplir su sueño.
Carlos Villoria-Benítez: «Es una experiencia surreal»
Cuando Carlos Villoria-Benítez se percató que su sueño de ser grandeliga no iba a suceder, decidió no darse por vencido.
El periodista siempre tuvo la curiosidad de estudiar inglés desde pequeño. La oportunidad de tener un año en la escuela en los Estados Unidos le ayudó a mejorar su conocimiento del idioma. Después vivir un lustro en Canadá le ayudó a consolidarse para buscar su meta y fue cuando surgió una oportunidad con los Cardenales de San Luis.
«Me gusta mucho porque estás conectado con toda la organización», agregó. «No solo trabajas traduciendo. También trabajas con operaciones de béisbol, el secretario de viaje y relaciones con los medios. Estás envuelto en casi todo porque eres el puente de comunicación entre muchas partes del equipo y los jugadores».
Villoria-Benítez estuvo tres años en los Cardenales de San Luis. Allí tuvo vínculos con jugadores como Yadier Molina y una relación cercana con José «Cafecito» Martínez. En 2022, recibió la oportunidad de entrar a los Medias Rojas como coordinador de relaciones de medios e intérprete.
En su nueva etapa ha tenido que trabajar con Brayan Bello, Aroldis Chapman, Wilyer Abreu, Carlos Narváez y, por supuesto, las leyendas Pedro Martínez y David Ortíz.
«Formar parte de una organización de las Grandes Ligas, como venezolano, es una de las cosas más grandes que uno tiene», admitió Viloria-Benítez. «Para mí es un sueño hecho realidad ayudar a los muchachos todos los días tratando de dar su mensaje. Es una manera bonita de hacer este trabajo. Ha sido una experiencia muy buena. Es otro mundo y cuando trabajas en el Fenway Park, caminas por las gradas, ves el Monstruo Verde y tanta historia que hay es muy bonito».
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«Estoy muy feliz de vivir esta experiencia,» dijo Carlos Villoria-Benítez. «Desde el Spring Training hasta que termina la temporada creo que no hay un día que uno no tenga una solicitud para una entrevista con alguno de los muchachos. La demanda que tiene este mercado es inmensa. Puedes sentir como el fanático te exige porque uno puede interpretar algo de una manera y si dices otra cosa, te caen encima. No es fácil».
Foto: El Mundo Boston


