PRESTE ATENCIÓN A LOS DETALLES
Jugar es más fácil cuando se conocen las reglas: que las mangas de la chaqueta dejen que se vea un centímetro de la de la camisa, que el cuerpo quede ajustado pero no apretado o que el bajo del pantalón se apoye lo justo en el zapato.
LA EDAD IMPORTA
Uno puede vestir a todos los hombres de la misma familia, pero sus propuestas nunca serán iguales. Hay vida más allá del traje azul sobrio, y vestir a medida acorde a la edad —fresco, diferente y joven— es posible.
LA CLAVE ESTÁ EN LA PERSONALIZACIÓN
El traje, sobre todo si es a medida, nunca es un uniforme. Hágalo suyo. Un forro con su cuadro favorito, un bordado en el cuello de la camisa, un tejido especial o un chaleco que lo identifique siempre suman.
¡ALERTA ROJA! CUIDADO CON LOS ACCESORIOS
El traje más sencillo puede elevarse con los complementos adecuados en su justa medida. Si no sabe cuál es el elemento protagonista de su estilismo, probablemente le faltan… o le sobran.
EL TIEMPO ES ORO
Se necesitan entre 50 y 60 horas para confeccionar un traje a medida; una media de cinco manos intervienen en su elaboración y el cliente pasa por tres pruebas antes de llevarse el traje a casa. No tenga prisa. Los mejores platos se cocinan a fuego muy lento.
BUENAS INFLUENCIAS
La forma de vestir es personal e intransferible pero la inspiración es más que bienvenida. Eso sí, elija bien a quién quiere parecerse: aunque ambos vistan un traje, no lucen igual el rey Felipe que David Beckham… o Bad Bunny.


