Investigación revela que medicamentos para la gota pueden reducir el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular
Una investigación publicada en la revista ‘JAMA Internal Medicine’ ha demostrado que los medicamentos utilizados para tratar la gota, como el alopurinol, no solo controlan los niveles de urato en sangre y previenen los brotes de gota, sino que también reducen el riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular. El estudio, dirigido por el profesor Abhishek de la Facultad de Medicina de la Universidad, en colaboración con colegas de la Universidad de Keele y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (Reino Unido), la Universidad de Gotemburgo (Suecia) y la Universidad Politécnica de Marche (Italia), analiza los efectos de estos medicamentos en pacientes con gota.
La gota y su relación con el riesgo cardiovascular
La gota es una forma común de artritis caracterizada por altos niveles de urato en sangre y la acumulación de cristales de urato en las articulaciones, lo que provoca brotes repentinos de dolor articular intenso e inflamación. Además, se asocia con un mayor riesgo cardiovascular. Los pacientes con gota tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades como cardiopatías y accidentes cerebrovasculares.
El papel de los medicamentos reductores de urato
Comprimidos como el alopurinol, tomados en la dosis adecuada, reducen los niveles de urato en sangre y disuelven los depósitos de cristales de urato. Las personas con gota que alcanzan niveles de urato sérico inferiores a 360 micromol/L (6 mg/dL) con medicamentos reductores de urato experimentan menos ataques de gota. Sin embargo, se sabía poco sobre si esto también reduciría el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.
El estudio
En este nuevo estudio, el equipo se propuso descubrir si alcanzar un nivel objetivo de urato sérico inferior a 360 micromol/L (6 mg/dL) con medicamentos reductores de urato, principalmente alopurinol, también reduciría el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular en personas con gota. El profesor Abhishek afirma que «las personas con gota tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades como cardiopatías y accidentes cerebrovasculares. Este es el primer estudio que revela que medicamentos como el alopurinol, utilizados para tratar la gota, reducen el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular si se toman en la dosis adecuada».
Métodos y resultados
Entre 2007 y 2021, se analizaron datos de adultos con gota y niveles altos de urato. Se compararon dos grupos: pacientes tratados para alcanzar un objetivo de urato (T2T) y pacientes sin este enfoque. Se evaluó si los pacientes sufrían eventos cardiovasculares graves (infarto, ictus o muerte cardiovascular) durante los cinco años posteriores al inicio del tratamiento. De casi 110.000 pacientes, quienes alcanzaron el objetivo de urato tuvieron mayor supervivencia, menor riesgo cardiovascular y menos brotes de gota que quienes no lo lograron. El beneficio fue mayor en personas con alto riesgo cardiovascular, y aún mayor cuando el urato se redujo por debajo de 300 micromol/L (5 mg/dL).
Conclusión
Los resultados del estudio son muy positivos y demuestran que los pacientes con gota a quienes se les recetaron fármacos reductores de urato y alcanzaron niveles séricos de urato inferiores a 360 micromol/L (6 mg/dL) en 12 meses, presentaron un riesgo mucho menor de infarto o ictus en los cinco años siguientes. «Nuestros resultados son muy alentadores», concluye el profesor Abhishek. «Los pacientes con gota que alcanzan niveles de urato sérico inferiores a 360 micromol/L en el primer año de tratamiento no solo sufren menos ataques de gota, sino que también presentan un riesgo mucho menor de infarto, ictus y muerte por estas enfermedades en los años siguientes». Esto sugiere que el tratamiento de la gota con medicamentos reductores de urato no solo mejora los síntomas de la enfermedad, sino que también puede tener un impacto significativo en la reducción del riesgo cardiovascular asociado con la gota.

