El hallazgo de Hastrup, con más de 200 fragmentos de bronce, desvela vínculos comerciales y culturales entre Dinamarca y el corazón de Europa hace 2.700 años.
Introducción
En junio de 2019, Gheorghe Popescu, un buscador de metales, hizo un descubrimiento extraordinario en un bosque de Hastrup, en la península de Jutlandia, Dinamarca. Lo que encontró no eran unas monedas sueltas, sino más de 200 fragmentos de objetos de bronce, un tesoro que ha resultado ser una ventana única a un período de grandes cambios y conexiones a larga distancia en la Europa prehistórica.
El contexto histórico
Un estudio exhaustivo publicado en el Journal of Archaeological Science: Reports desvela ahora los secretos de este hallazgo, mostrando que estos objetos, fabricados hace entre 2800 y 2600 años, viajaron más de mil kilómetros desde los Alpes hasta el norte de Europa.
Para entender la importancia del tesoro de Hastrup, hay que situarse en la escena europea entre los siglos VIII y VI antes de Cristo. En el sur de Escandinavia, era el ocaso de la Edad del Bronce Nórdica. Al mismo tiempo, en Europa Central, florecía la cultura de Hallstatt, conocida por sus élites guerreras y sus ricas tumbas.
El hallazgo: más de 200 piezas de un rompecabezas
El tesoro, cuidadosamente excavado por el Museo de Vejle, consiste exclusivamente en fragmentos. Los investigadores han logrado clasificarlos en ocho grupos, todos fabricados en fino metal laminado y decorados con técnicas de repujado. Los más llamativos son una serie de discos o placas circulares de diferentes tamaños.
Discos Grandes: Un mínimo de once placas, de entre 36 y 46 mm de diámetro, decoradas con motivos concéntricos de puntos y círculos. Su característica más singular, y que las hace únicas, son cuatro «grapas» o abrazaderas en su reverso, un detalle de sujeción sin paralelos conocidos en el norte de Europa.
Discos Pequeños: Entre 64 y 70 placas más pequeñas, con dos grapas en la parte posterior, también decoradas.
Un estilo foráneo en tierras nórdicas
Aquí radica la primera gran revelación del tesoro de Hastrup: su estilo no es local. Ninguno de estos tipos de objetos, especialmente los discos con grapas, tiene equivalentes cercanos en la Edad del Bronce Nórdica. Sin embargo, sus afinidades estilísticas los conectan directamente con el arte y la artesanía de la cultura de Hallstatt en Europa Central, particularmente con su fase final (HaD).
Los paralelos más próximos se encuentran en yacimientos del sur de Alemania, el norte de Italia y el este de Francia. El estudio incluye imágenes comparativas de piezas casi idénticas halladas en Obertraubling (Baviera) y en la necrópolis de Este (Italia).
Origen de los metales
El cobre utilizado procedía de al menos tres o cuatro regiones mineras distintas, todas situadas en la vasta región alpina. Los análisis de isótopos de plomo señalan hacia áreas como el distrito de Schwarz-Brixlegg (en los Alpes norteños, entre Austria y Alemania), los Montes Metálicos Eslovacos y, de manera destacada, hacia el sur de los Alpes, en la región de Trentino (Italia).
La química del metal revela una práctica crucial de la época: la mezcla y el reciclaje. Algunos objetos, como un anillo grueso y un disco pequeño, muestran una correlación química perfecta. Esto indica que se fabricaron fundiendo juntos dos lotes de metal diferentes: uno de cobre pobre en estaño procedente de minerales fahlerz (típicos de los Alpes centrales o Eslovaquia), y otro de bronce (cobre con estaño) hecho con cobre de «calcopirita de los Alpes del sur, posiblemente de la mina de Calceranica en Trentino.
Un ensamblaje único para una élite transnacional
La conjunción de todas estas líneas de evidencia pinta un cuadro fascinante. El tesoro de Hastrup no es una colección aleatoria de chatarra, sino los restos de uno o varios conjuntos coordinados: quizás el suntuoso atuendo de una mujer de alto rango, un ajuar para un carro ceremonial, o una combinación de ambos.
Los objetos fueron fabricados en el siglo VI a.C., empleando técnicas de laminado y repujado que no eran locales de Escandinavia, sino propias de los talleres del sur. Llegaron a Jutlandia a través de redes de intercambio que, a pesar de las transformaciones de la época, seguían conectando el mundo Hallstatt con el norte. El metal viajó, quizás en forma de lingotes o de objetos ya fundidos, desde los Alpes, y el estaño posiblemente desde Gran Bretaña o Europa Central.
FUENTES
Louise Felding, Daniel Berger, Charlotta Lindblom, Heide Wrobel Nørgaard, The Hastrup hoard: Metallurgical and typological links between South Jutland and Hallstatt Europe in the 8th to 6th centuries BCE. Journal of Archaeological Science: Reports, Volume 69, February 2026, 105533. doi.org/10.1016/j.jasrep.2025.105533

