Aquí hay algunas opciones de reescritura del título:
* «El médico advierte: un intestino desequilibrado puede afectar tu estado de ánimo»
* «La conexión entre el intestino y el ánimo: un médico sugiere prestar atención a los síntomas digestivos»
* «El poder del intestino: cómo su desequilibrio puede influir en tu bienestar emocional»
* «Un médico propone una nueva forma de vivir mejor: escuchando a tu intestino»
* «La relación entre la salud intestinal y el estado de ánimo: un médico comparte su visión»
* «El intestino como reflejo del alma: un médico habla sobre la importancia de cuidar nuestra salud digestiva»
* «Cuando el intestino habla, el ánimo escucha: un médico sobre la conexión entre la salud intestinal y el bienestar emocional»
Espero que te sean útiles. ¡Si necesitas algo más, no dudes en preguntar!
La conexión entre el intestino y el cerebro
Cuando la panza molesta, uno está molesto. Si ocurre seguido, es probable que se llegue a la consulta médica. En muchos casos, los estudios dan bien, pero los síntomas siguen, el malestar no cesa. ¿Cómo puede ser? Se pregunta este hipotético paciente frustrado.
«No estás exagerando: cuando tu intestino se desordena, tu ánimo lo siente», responde el gastroenterólogo Ignacio Caldo, que está enfocado desde hace años en el estudio de la microbiota y el eje intestino-cerebro, conceptos con los que nos hemos familiarizado, sobre todo desde la pandemia en adelante.
El papel del intestino en nuestro bienestar
Basándose en su experiencia en el consultorio, a los ida y vuelta con su comunidad en redes, y como docente universitario, Caldo considera que la visión generalizada que tenemos sobre el sistema digestivo es algo limitada.
«Su función va más allá de digerir alimentos y absorber nutrientes. El intestino influye en toda la economía corporal: nos defiende, siente y conversa con el cerebro. Cuando ese diálogo se desordena, el día empeora», afirma.
La relación entre el intestino y el cerebro
«El intestino es como un segundo cerebro», explica Caldo. «Aloja redes neuronales que modulan la funcionalidad del movimiento, la secreción del líquido digestivo, y perciben señales químicas, de re-inflamación, ligadas al sistema inmunológico».
Esta conexión entre el intestino y el cerebro es bidireccional, es decir, el intestino influye en el cerebro y viceversa. «El estrés, la ansiedad, el malestar digestivo, todos están interconectados», afirma Caldo.
El papel de la microbiota en nuestra salud
La microbiota intestinal es fundamental para nuestra salud. «Un desequilibrio microbiano en la panza puede activar el sistema inmunológico y mandar señales a las terminaciones sensitivas, nerviosas, y eso a su vez lleva a una sensación de irritabilidad del sistema límbico», explica Caldo.
Por lo tanto, es importante mantener una microbiota saludable a través de una alimentación rica en fibra, masticar de verdad, sueño consistente, regular los ritmos circadianos, y caminata posprandial.
Gastroconciencia: vivir con atención plena
Además de médico gastroenterólogo, Caldo se formó como instructor de mindfulness, por lo que en la actualidad combina la medicina con prácticas de atención plena. «Es una práctica que tiene un montón de evidencia científica disponible que prueba cómo ayuda a gestionar el estrés, a bajar esa pasada de rosca que traemos», explica.
«Mi objetivo más profundo es poder motivar a la persona que tengo enfrente para que pueda sumar esta herramienta a su vida en términos prácticos», afirma.
Consejos para sentirse mejor
De lo que se trata, dice Caldo, es de «escuchar a la panza y ordenar el día con pequeños cambios que producen grandes efectos». Entre ellos, incluye además del manejo del estrés, una alimentación rica en fibra, masticar de verdad, sueño consistente, regular los ritmos circadianos, caminata posprandial.
Incorporar la práctica del mindful eating o alimentación consciente puede ayudar. «Siempre sugiero que antes de sentarse a la mesa se den un pequeño espacio para respirar tres veces profundamente, una forma de conectar con el cuerpo y reconocer cómo están», explica.
Para Caldo, esa pausa es fundamental. «Se trata de masticar tranquilo, saborear y darnos ese pequeño momento de placer que muchas veces está anulado porque estamos con el celular, apurados o con poco tiempo», concluye.
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