El calor extremo se convierte en un problema sanitario de primer orden
Las altas temperaturas ya no son solo un tema ambiental o climático, sino un problema sanitario que afecta directamente a los sistemas de salud. Según el informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), titulado «¿Cómo afectan las altas temperaturas a los resultados de salud, a los sistemas de salud y a los costos de los mismos?», el calor extremo tiene un impacto significativo en las visitas a urgencias, hospitalizaciones y costos asociados.
Un aumento sostenido de visitas a urgencias y hospitalizaciones
El informe destaca que las visitas a los servicios de urgencias y los ingresos hospitalarios por afecciones sensibles al calor han aumentado de manera sostenida durante la última década. Este crecimiento no es homogéneo entre países, pero sí lo suficientemente consistente como para evidenciar una tendencia estructural. A medida que las olas de calor se vuelven más frecuentes, intensas y prolongadas, los sistemas sanitarios reciben un número creciente de pacientes con cuadros directamente relacionados con el calor, como golpes de calor, deshidratación, fiebre o alteraciones renales, pero también con enfermedades crónicas agravadas por las altas temperaturas.
El calor actúa como un factor multiplicador de riesgos
Desde el punto de vista sanitario, el informe subraya que el calor actúa como un factor multiplicador de riesgos. Las altas temperaturas provocan estrés térmico directo, dificultan la regulación corporal y favorecen la deshidratación, pero también empeoran patologías cardiovasculares, respiratorias y renales preexistentes. Este efecto es especialmente acusado en los grupos más vulnerables, como las personas mayores, los niños y quienes padecen enfermedades crónicas.
Costes hospitalarios directos y pérdidas de productividad
El informe cuantifica los costes hospitalarios directos derivados del aumento de la actividad asistencial durante los periodos de calor extremo. Estos costes varían de forma notable entre países, pero en todos los casos representan una carga adicional para unos sistemas de salud ya tensionados por el envejecimiento de la población y la escasez de recursos. Además, se suman las pérdidas de productividad asociadas a las visitas a urgencias y a las hospitalizaciones, que aunque son menores en comparación con el gasto hospitalario directo, siguen siendo relevantes desde una perspectiva macroeconómica.
Diferencias entre países y necesidad de adaptación
El análisis comparado revela importantes diferencias entre países. Los efectos del calor sobre las hospitalizaciones son particularmente intensos en países del sur de Europa y del Mediterráneo, como España y Portugal, pero también aparecen de forma significativa en países con climas tradicionalmente más templados. La OCDE estima que la exposición a las temperaturas más altas puede generar hasta un 3,6% adicional de hospitalizaciones anuales, una cifra nada desdeñable a escala nacional.
Preparación de los sistemas sanitarios y uso de datos
El informe también apunta a un problema estructural de preparación de los sistemas sanitarios. Aunque muchos países disponen ya de datos hospitalarios detallados, estos no siempre se utilizan de forma sistemática para anticipar los efectos del calor extremo ni para planificar recursos. La OCDE subraya que mejorar la integración entre datos sanitarios y meteorológicos permitiría detectar señales tempranas de estrés asistencial, optimizar la asignación de personal y recursos, y diseñar estrategias de prevención más eficaces frente a episodios de calor.
Un futuro con costes sanitarios crecientes
De cara al futuro, el informe confirma que si las temperaturas continúan aumentando al ritmo actual, los costes sanitarios asociados al calor podrían incrementarse entre un 15% y un 20% en algunos países de aquí a 2050. Estas estimaciones no incluyen factores como el envejecimiento poblacional ni la posible aparición de temperaturas sin precedentes, lo que sugiere que la presión real sobre los sistemas de salud podría ser aún mayor si no se adoptan medidas de adaptación ambiciosas.
El cambio climático es ya una emergencia sanitaria
En conjunto, el informe de la OCDE insiste en que el cambio climático es ya una emergencia sanitaria, no solo ambiental. El aumento de las temperaturas está teniendo efectos tangibles sobre la salud de la población, sobre el funcionamiento de hospitales y servicios de urgencias y sobre las finanzas públicas. La respuesta debe incluir políticas inmediatas de adaptación sanitaria, prevención y uso inteligente de los datos disponibles para proteger a los sistemas de salud.
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