Por Ignacio Serrano
Antes de que pase más tiempo, veamos lo que ganan los Leones y los Bravos en el cambio que días atrás cerraron en la LVBP. Y analicemos también cuánto pierden con lo que entregan en el pacto.
Hablo, por supuesto, del traspaso del receptor Francisco Arcia, ahora de Margarita, por el lanzador Moisés Gómez, ahora del Caracas.
Es obligatoria la aclaratoria, aunque casi todo el mundo sabrá ya que en la isla convivían dos peloteros con el mismo nombre. Moisés Antonio Gómez es el pitcher que pasa a los capitalinos. Moisés Manuel Gómez es el jonronero que comenzó su carrera con el Magallanes y que sigue formando parte de los neoespartanos.
¿Qué ganan aquí los Leones?
Moisés Gómez es un serpentinero con cierto éxito en la pelota venezolana. Es derecho, estuvo en el sistema MLB hasta 2021 y dejó buenos números en las Ligas Menores.
Su llegada al Monumental aporta un brazo con experiencia en la LVBP. Tiene cuatro campañas en Venezuela, con 3.63 de efectividad en el circuito. Sabe proteger ventajas antes del noveno inning. Y esa fuera su tarea reciente con los Bravos.
Acaba de poner promedio de 4.15 en la justa pasada, con 2 victorias y un salvado en 18 relevos. En medio de la crisis que sufrió el bullpen del manager José Moreno, necesitado de brazos de goma, apareció en 9 de los 16 juegos del Round Robin, con 1.42 de ERA. Para mal de Margarita, una molestia le apartó de la final, quizás por el exceso de trabajo.
Este año no viajó al exterior. Se quedó en la Liga Mayor y ayudó a los Samanes a conquistar la corona, con 1.17 de efectividad en 23 relevos como setup durante la eliminatoria y 2.25 en 4 presentaciones durante la final.
Llama la atención el sacrificio que hacen los insulares. Entregan al Caracas a un tirador todavía relativamente joven (tiene 28 años de edad), sin tener abundancia de monticulistas. No olvidemos que Moisés Gómez fue una solución de urgencia camino al subcampeonato de los orientales. Ayudó a resolver una necesidad en el relevo.
¿Cuánto futuro tiene el diestro por delante? Va a depender de cuánto se cuide, para alargar su carrera. Pero algunas tendencias son positivas. Por ejemplo, mantuvo en la Liga Mayor su historial de ponchar a un rival por inning y es adecuadamente controlado, con 3,6 bases por bolas por cada 9.0 entradas entre todos los circuitos por donde ha pasado.
Así que los Leones ganan un bombero que puede ayudar en el medio, algo clave en nuestra pelota. Y los Bravos pierden una pieza importante en ese renglón.
Pero ¿qué gana Margarita con este sacrificio?
Hay catchers en la isla, teóricamente. Aunque Elías Díaz no juegue desde hace años y hayan entregado a David Rodríguez, todavía cuentan con Carlos de Jesús Pérez y en segunda línea están Jason López y Carlos Linárez, actualmente en Doble A.
Pérez es un reputado protagonista ofensivo en la LVBP. Por eso, le han usado en su equipo en otras posiciones, para aprovechar su potencial con el madero.
López también tiene proyección ofensiva. De hecho, acaba de hacer un aporte más que aceptable a los Senadores en la Liga Mayor. Pero ni él ni Linárez tienen experiencia, y sobre este último tampoco hay garantía de que los Cardenales de San Luis vayan a darle autorización.
El problema mayor para los Bravos es que su principal baluarte detrás del plato era Wilson Ramos y ya colgó los spikes. La presencia del ex grandeliga permitía emplear a Carlos Pérez como designado o inicialista, aportando, además, una valiosa cuota de sabiduría beisbolera para llamar el juego.
Con el Búfalo en el retiro, en la isla necesitan un catcher experimentado. Y tiene sentido que apuesten por Francisco Arcia, ya que fue el receptor predilecto del nuevo manager del equipo, Henry Blanco, cuando ambos compartieron con los Tiburones en la 2022-2023.
Aquella vez, Blanco lo prefirió a él en lugar del bigleaguer Rafael Marchán, al llegar la recta final.
Arcia es un bate zurdo, algo que aporta balance adicional para el lineup. Ya tiene 35 años de edad, pero mantiene su vigencia internacional. Actualmente milita en México con los Tecos de Dos Laredos, con quienes bateó para .265 de average, con .698 de OPS en la ronda eliminatoria.
El nativo de Maiquetía no es ese toletero que va a decidir juegos todas las semanas. Pero está claro que lo quieren para que calce el liderazgo de Ramos en el manejo de los monticulistas. Si cumple en este aspecto, el precio pagado estará más que compensado.
Un dato adicional sobre Francisco Arcia: fue el catcher de dos equipos campeones en la LVBP, durante el bicampeonato de los Cardenales, entre 2019 y 2020.
Así que los Leones entregan una buena pieza en este cambio, que seguía siendo careta de La Guaira en la 2023-2024, hasta que Luis Torrens llegó como refuerzo del Magallanes para los playoffs.
En el Caracas, sin embargo, no fue protagonista. Aunque vio algo de acción desde que llegó de los salados en el canje por César Hernández, lo hizo alternativamente y dejó .167 de average en solo 48 turnos.
Los melenudos tienen exceso de mascotas, pero con pocas expectativas de que jueguen los grandeligas Jhonny Pereda, Freddy Fermín, Keybert Ruiz y Salvador Pérez, o los prospectos Moisés Ballesteros (ahora también bigleaguer), Jeferson Morales o Alfredo Duno. No es viable pensar que alguno de ellos podrá ser el hombre detrás del plato para todos los días entre diciembre y enero.
Eso deja a René Pinto, Gabriel Lino y en menor medida Gersel Pitre como las tres opciones caraquistas para la titularidad. Por su ofensiva, el primero –ahora en Triple A– debería ser el favorecido, aunque la defensa de Lino siempre ha gustado al manager José Alguacil.
Puede que la receptoría siga siendo un acertijo a resolver en la capital. Pero parece claro que los Leones tienen con qué compensar la pérdida de Francisco Arcia. Y resulta más evidente el beneficio que pueden conseguir en Moisés Gómez, si el derecho mantiene el nivel que exhibió en su mejor momento con Margarita.
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Foto: prensa Tecos de Dos Laredos


