La práctica de retirar un dorsal nació como un rito de gratitud: la primera gran conmemoración en el deporte profesional, en Estados Unidos, fue la retirada del número 4 de Lou Gehrig en béisbol (1939), un gesto para sellar una carrera y una tragedia pública. Con el tiempo ese gesto pasó del béisbol al resto de las ligas y se convirtió en la forma más visible de inmortalizar a una figura en el club: una camiseta que ya no volverá a vestirse.
En la NBA el ritual tomó velocidad en las décadas siguientes y se fue adaptando: algunos equipos colgaron dorsales por jugadores, entrenadores, contribuyentes y hasta por los aficionados (“el sexto hombre”), y esa flexibilidad dio lugar a situaciones curiosas: un mismo número colgado en el techo por más de una persona, o números “reapropiados” temporalmente. En la nota analizamos los casos más claros y qué significan para la memoria colectiva del club.
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Un mismo dorsal, dos inmortalidades: las camisetas que la NBA retiró por más de un ídolo
Knicks — el número 15 retirado dos veces: para Earl Monroe y Dick McGuire
El New York Knicks es el ejemplo clásico de “doble retiro” dentro de un mismo franquicia: el #15 cuelga por Earl “The Pearl” Monroe (retirado en 1986) y, seis años después, también por Dick McGuire (1992). Ambos fueron figuras clave en distintas épocas y la franquicia decidió honrar por separado a los dos referentes con el mismo dorsal.
Este caso obliga a contextualizar: no es que el club “comparta” la paternidad del número, sino que la historia del equipo reconoce dos legados distintos que quedaron asociados a la misma cifra.

Portland Trail Blazers homenajea a dos leyendas de distintas épocas que usaron el número 30.
Portland Trail Blazers — el #30 para Terry Porter y Bob (Bobby) Gross
En 2008 los Trail Blazers organizaron dos ceremonias para el mismo número: el #30 fue retirado en honor a Terry Porter y también para Bob Gross (miembro del equipo campeón de 1977). Portland explicó que la decisión buscaba reconocer dos contribuciones distintas que el club quería preservar en los mismos rafters. Es otro caso paradigmático de cómo un dorsal puede transformarse en “contenedor” de memorias separadas.
Reapropiación temporal: Orlando y el “#6” del aficionado, Patrick Ewing
Algunas franquicias optaron por homenajes simbólicos que no siempre se traducen en inamovilidad absoluta. El Orlando Magic retiró el #6 en honor al público, “el sexto hombre”, pero ese número fue temporalmente “desretirado” en la temporada 2001–02 para permitir que Patrick Ewing vistiera el 6 cuando llegó al equipo (Ewing había usado el 6 en su etapa final). Es un ejemplo de reapropiación práctica: un número retirado por un motivo (la afición) volvió a la cancha por razones deportivas y de identidad del jugador.
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Retiro a escala liga: Bill Russell y la complejidad simbólica del #6
Más allá de los dobles retiros de equipo, la NBA dio un paso inédito en 2022: retirar permanentemente el #6 en honor a Bill Russell en todas las franquicias. Esa decisión puso en primer plano las tensiones entre memoria individual, memoria colectiva y usos deportivos: jugadores que ya vestían el 6 (por ejemplo LeBron James en ese momento) fueron “grandfathered” y pudieron seguir usándolo, pero el número quedó prohibido para futuras asignaciones. Es el ejemplo más extremo de reapropiación institucional: un número deja de pertenecer ya no a un club sino a la historia de la liga.

La NBA retiró el número 6 de todas las franquicias en honor a Bill Russell.
Otras lecturas: el mismo número retirado por distintas franquicias (un jugador, varias páginas)
Existen jugadores cuyo mismo número fue retirado por más de una franquicia, no porque un equipo retire una dorsal para dos personas, sino porque la misma cifra se asocia a una leyenda en distintos mercados. Ejemplos de esto son: Wilt Chamberlain, Kareem Abdul-Jabbar, Nate Thurmond, Michael Jordan (en algunos casos el número fue retirado incluso por equipos donde el jugador no jugó, por el valor simbólico). Esto demuestra que un número puede ser “reapropiado” en sentido amplio: distintas comunidades lo hacen suyo para preservar una narrativa.
Retirar una camiseta es un acto de memoria, pero la memoria no es monolítica. Cuando una franquicia cuelga la misma dorsal por dos figuras distintas o cuando la liga reserva un número para la posteridad, estamos viendo cómo el símbolo (la cifra) se convierte en un territorio compartido: un inventario de historias que a veces se superponen, a veces se solapan y otras se reescriben. Las “dobles retiradas” y las reapropiaciones revelan que el homenaje no es solo para el que jugó mejor, sino para lo que ese número representa en cada momento: un hito, una época, una causa o un amor de la ciudad.

