El «pico del petróleo» y su impacto en el futuro energético
El concepto de «pico del petróleo» se refiere al momento en que la producción de petróleo alcanza su máximo y comienza a declinar. En el pasado, esta idea infundió miedo a responsables políticos, empresas y consumidores, quienes temían que el mundo se quedara sin petróleo.
La idea del «pico del petróleo» fue popularizada en los años 50 por el geólogo M. King Hubbert, quien advirtió que la producción de petróleo en Estados Unidos seguiría una curva en forma de campana y alcanzaría inevitablemente un máximo a medida que los yacimientos maduraran y entraran en declive.
El cambio climático y la transición energética
En los últimos años, el cambio climático ha dado la vuelta al relato. En lugar de temer la escasez, el debate se centra ahora en cuándo alcanzará su pico la demanda de petróleo, a medida que avanza la transición hacia los vehículos eléctricos y otras energías limpias.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que la demanda de petróleo se estabilice en torno a los 102 millones de barriles diarios hacia 2030, mientras que la OPEP sostiene que la demanda seguirá creciendo durante décadas y no ve un pico antes de 2050.
Expertos divididos sobre el futuro del petróleo
Los expertos están divididos sobre el momento en que la demanda de petróleo comenzará a descender. La AIE y la OPEP comparten una preocupación de fondo: el suministro de petróleo es cada vez más difícil de sostener.
La producción petrolera estadounidense se está estabilizando a medida que los yacimientos de esquisto se agotan más rápidamente cada año. Los nuevos descubrimientos de petróleo están en mínimos históricos, y la dependencia creciente de los pozos de esquisto y de pozos en aguas profundas —que se agotan con rapidez— hace que el sector petrolero corra cada vez más rápido solo para mantenerse en el mismo sitio.
El escenario de «seguir como hasta ahora» vuelve
Bajo presión de la administración Trump, la AIE reintrodujo su Escenario de Políticas Actuales, abandonado en 2020, que se basa en leyes vigentes y tendencias observables muy por debajo de las ambiciones climáticas.
Este escenario sugiere que el crecimiento de la oferta se desacelerará después de 2028, a medida que decaigan fuentes no OPEP como Estados Unidos, Brasil, Guyana y Canadá. Ello dejaría el suministro cada vez más dependiente de países de la OPEP en Oriente Medio, como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e Irak.
Los nuevos descubrimientos de petróleo, en mínimos históricos
Los nuevos descubrimientos de petróleo están en mínimos históricos, y la mayor parte del gasto se destina a compensar el declive de campos envejecidos, no a incorporar volúmenes significativos nuevos.
El físico Antonio Turiel, investigador del Peak Oil en el CSIC, sostiene que el auge del fracking en Estados Unidos —motor del crecimiento fuera de la OPEP— se acerca ya a su agotamiento.
¿Un pico de producción inminente?
Turiel cree que el mundo se acerca a un Peak Oil mucho más temprano de lo que la mayoría de las agencias está dispuesta a reconocer. Señala que el 80 % de los yacimientos petroleros «ya ha superado su máximo de producción».
Además del esquisto, añade, el mundo ha dependido en exceso de grandes campos supergigantes envejecidos para mantener la estabilidad, y su fase de declive más acelerado está a punto de comenzar.
Mientras la OPEP no prevé un Peak Oil y el peor escenario de la AIE no lo sitúa antes de 2050, el calendario de Turiel es contundente: «Muy probablemente en 2027; en cualquier caso, antes de 2030. Incluso antes si se desencadenan problemas geopolíticos indeseables».

