Oswin J. Barrios | Finanzas Digital
La adopción de criptomonedas en Venezuela
El año termina en Venezuela con una paradoja cada vez menos disimulada: mientras el acceso formal a divisas sigue siendo limitado y fragmentado, buena parte de la economía privada ha encontrado en las criptomonedas —en especial en las stablecoins— un mecanismo funcional para sostener pagos, remesas y operaciones transfronterizas.
El uso de criptomonedas se ha extendido, sobre todo en USDT y, en menor medida, USDC, según Aníbal Garrido, director de la Academia Blockchain Cripto de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
Un mercado sin cifras oficiales, pero con señales claras
La falta de estadísticas oficiales sigue siendo una constante. Sin embargo, Garrido señala que, desde una perspectiva económica, la asignación efectiva de divisas hoy se inclina hacia los criptoactivos. Cerca de 70% de las operaciones que requieren moneda dura se canalizan a través de mecanismos vinculados a criptomonedas.
Las casas de intercambio locales jugaron un papel clave en este proceso, al ofrecer plataformas con algún grado de respaldo legal y cumplimiento normativo.
El auge de las remesas cripto
Desde la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico (Cavecom-e), Richard Ujueta observa el cierre de 2025 como un punto de inflexión. El segundo semestre del año marcó una aceleración «exponencial» en el uso de criptomonedas estables, particularmente como respuesta a las presiones económicas internas.
El dato más contundente está en las remesas. Según cifras manejadas por Cavecom-e, en julio de 2025 alrededor de 40% de las remesas que ingresaban al país se realizaban en criptomonedas estables. Para noviembre, esa proporción habría escalado hasta 90%, con el USDT como vehículo dominante.
El USDT como referencia: ¿termómetro o distorsión?
Uno de los debates más visibles en 2025 ha sido el uso del precio del USDT como referencia cambiaria. Garrido considera que allí hay una confusión conceptual. Desde el punto de vista normativo, explica, un dólar es dinero emitido por la Reserva Federal; el USDT, en cambio, es un activo digital intangible, con un tratamiento contable distinto.
Lo que ocurre, señala, es que el venezolano busca indicadores para medir el valor en un mercado donde el acceso al dólar oficial es limitado. El USDT termina funcionando como un termómetro imperfecto, extraído de la oferta y la demanda.
¿Pagos en USDT en el comercio formal?
La noticia de que grandes automotrices aceptan pagos en USDT en Bolivia no resulta ajena al contexto venezolano. Garrido cree que es solo cuestión de tiempo para que titulares similares se repitan en el país.
Ujueta coincide, aunque matiza: en Venezuela, el uso de USDT como medio de pago ya es una realidad en sectores como alimentos, comercio e industria, incluso si aún no se ha extendido a rubros como el automotriz.
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De cara a 2026, ambos coinciden en que el ecosistema entrará en una fase de mayor institucionalización. Garrido anticipa una integración más profunda de las stablecoins en los procesos empresariales, con esquemas híbridos que combinen mecanismos centralizados y descentralizados, enfocados en cumplimiento, trazabilidad y debida diligencia.
Ujueta va más lejos y estima que, para el próximo año, prácticamente todos los venezolanos habrán participado, directa o indirectamente, en alguna transacción procesada por blockchain.

