Mientras realizaba compras rutinarias en la tienda La Sirena, ubicada en la concurrida avenida Venezuela, un hecho fortuito captó mi atención.
Al recorrer los pasillos y escoger algunos productos, escuché claramente a un motorista que hablaba por un grupo de WhatsApp a través del altavoz de su celular.
“Estoy con el agrimensor Carlos De Jesús, que nunca se ha olvidado de su gente. No quiero saber de Dío Astacio”, expresó con voz firme y decidida.
Sin vacilar, añadió en un tono de reproche:
“Dío Astacio promete y no cumple.”
La declaración no pasó desapercibida. Poco después, se escuchó la respuesta inmediata y contundente de sus compañeros en el chat, quienes apoyaron masivamente su postura, evidenciando un fuerte respaldo al agrimensor Carlos De Jesús y un marcado rechazo hacia Dío Astacio.
Este episodio, aunque casual, refleja las tensiones y divisiones que persisten en el ámbito local, así como la influencia y presencia que estas figuras mantienen en la comunidad.



