Algunas opciones para reescribir el título son:
* «Una colaboración exitosa: 200,000 plátanos producidos cada semana»
* «Frutos de la cooperación: 200,000 plátanos semanales»
* «Alianza que rinde resultados: 200,000 plátanos por semana»
* «Una asociación que da buenos resultados: producción de 200,000 plátanos a la semana»
* «Colaboración que produce frutos: 200,000 plátanos cada semana»
La Historia de Élcido Luciano Sánchez y Luis Alexander Troncoso Báez
Élcido Luciano Sánchez y Luis Alexander Troncoso Báez son socios y compadres, y son los responsables de que 200,000 plátanos estén disponibles para los clientes de Supermercados Nacional, Jumbo y Merca Jumbo cada semana.
Esta cifra concreta una confianza de más de tres décadas y un trabajo de siete días a la semana en pie dentro de la finca.
Orígenes de la Relación con CCN
El padre de Luis Alexander, junto a Don Élcido, empezaron la relación con CCN hace más de 30 años, incluso antes de que existiera el Centro de Distribución de CCN que se estableció en 1994.
Luis Alexander aprendió todo sobre el negocio de la mano de su padre, y al fallecer, fue natural tomar las riendas.
Algo que Alexander heredó de su padre es el trabajo delicado y el siempre abogar por entregar un producto de calidad.
Una Relación de Confianza y Valores Compartidos
Durante estas tres décadas siendo suplidores de CCN, han confiado en el grupo como único cliente.
Pudiera sonar arriesgado como modelo de negocios, pero para ellos no lo es, es una relación de confianza y valores compartidos: el trabajo, la pasión y la calidad que no es negociable.
«A veces para cumplir hay que tener un solo cliente, pero uno que te compre grandes cantidades.
Son muchos los miles de plátanos los que vendemos semanalmente.
Y es mejor estar tranquilo, porque yo soy de las personas que no me gusta estar brincando entre un cliente y otro, sino confiar en uno que te garantice la relación», explica Luis Alexander, de 43 años.
Desarrollo del Negocio
Para desarrollar este negocio, cultivan puntas de tierra propia y compran terrenos cuando se ofertan, pero también compran los plátanos que cumplan con su estándar de calidad a otros productores.
Generando un efecto multiplicador en la provincia donde operan.
«Mayormente compramos la cosecha a los dueños de las tierras.
Digamos que compramos a nuestros suplidores, los productores o dueños de fincas.»
Un Año Bueno y una Relación de Fe
«En este país se come mucho plátano», ríen.
Aseguran que podrían seguir comprando tierras para sembrar, producir miles de unidades más y podrían vender todo el género.
Con la cautela que ofrece la experiencia, mencionan que ha sido un año bueno, siempre abocados en la fe de que todo saldrá bien.
«Es que mientras uno tenga la gloria de Dios encima, uno no puede quejarse, porque cada día más que Dios le da a uno es un día de bendición.
Uno, no puede quejarse en la vida, dar gracias por levantarse, por lo que no hay y lo que hay.
Siempre tirar para adelante.»
Una Red de Finacas y Economía Local
También siembran y cosechan en sus tierras propias, pero «no nos podemos aguantar con una sola finca, una sola punta, como le dicen.
Entonces tenemos que salir a comprar más, cuando ya están de cosecha y si el dueño la está vendiendo, también se le compra.»
De esta manera, se forma una red, entre sus propias fincas, las de terceros, impulsando la economía de Azua un plátano a la vez.
La Fe y el Trabajo Duro
«Dios se encarga de darnos.
Porque dice un dicho que cuando Dios le quita algo, es porque le tiene algo mejor.
Se lo puedo confirmar.
Si Dios tiene destinado a quitarme algo… es porque más adelante me tiene algo mejor.»
Ambos se dedican todos los días de la semana para que llegue los mejores plátanos a la mesa de los dominicanos, aportando a sus comunidades y contribuyendo al crecimiento del país.

