Como cada año, el último día de agosto se celebra el Día Mundial de la Obstetricia y la Embarazada, una fecha que busca visibilizar la importancia de la salud materna y los progresos alcanzados en los últimos años. Cada año se producen cerca de 140 millones de nacimientos en el mundo, según datos publicados en ‘The Lancet’. De todos ellos, 330.000 partos anuales se producen en España, en un contexto marcado por la baja natalidad y la maternidad tardía.
En esta línea, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) recuerda que España presenta una de las tasas de fecundidad más bajas de Europa, con apenas 1,2 hijos por mujer. Además, la edad media de las madres supera ya los 32 años, lo que incrementa la complejidad clínica de muchos embarazos y subraya la necesidad de una atención obstétrica avanzada.
En 2020 nacieron 13,4 millones de bebés prematuros, es decir, casi un 10% de los nacimientos totales
A nivel global, uno de los principales desafíos continúa siendo la prematuridad. Un análisis internacional publicado en ‘The Lancet’ estima que en 2020 nacieron 13,4 millones de bebés prematuros, es decir, casi un 10% de los nacimientos totales. Se trata de una tasa que se ha mantenido estable durante la última década, pese a las mejoras en diagnóstico y seguimiento.
El cambio climático se ha convertido en un factor clave de esta prematuridad. Un estudio publicado por la organización no gubernamental (ONG) Climate Central demuestra que por cada grado adicional de calor aumenta el riesgo de parto prematuro y de complicaciones como la preeclampsia o la diabetes gestacional. Las olas de calor, cada vez más frecuentes, plantean la necesidad de adaptar protocolos clínicos y reforzar la prevención.
En línea con los partos prematuros, la pandemia de Covid-19 también demostró con datos de 52 millones de nacimientos que durante los confinamientos hubo una ligera reducción en la tasa de partos prematuros, aunque sin variaciones consistentes en la mortalidad fetal en países de ingresos altos.
GRANDES AVANCES EN OBSTETRICIA
Entre los avances destacados, la mejora en la ecografía temprana y los sistemas de recogida de datos obstétricos han permitido una estimación más precisa de la edad gestacional. Estudios en países como Brasil, recogidos también en ‘The Lancet’, muestran que el fortalecimiento de los registros perinatales mejora la atención y permite diseñar políticas sanitarias más efectivas.
La reproducción asistida también ha experimentado mejoras significativas. Investigaciones recientes apuntan que los embarazos logrados mediante fecundación in vitro no presentan un mayor riesgo neonatal que los naturales y, en algunos casos, incluso registran una menor tasa de cesáreas.
En el terreno de la mortalidad materna, la ciencia ha logrado avances significativos, con una reducción del 44 % desde 1990. Sin embargo, aún mueren más de 300.000 mujeres cada año por complicaciones durante el embarazo o el parto, en muchos casos prevenibles. En España, los casos son poco frecuentes, pero los trastornos hipertensivos y las hemorragias siguen siendo los principales riesgos, según ‘BMC Public Health’.
Los expertos subrayan que la combinación de natalidad baja, maternidad tardía, impacto del cambio climático y desigualdad en el acceso a los servicios sanitarios obliga a mantener la investigación y reforzar la atención obstétrica. El futuro de la salud materna necesita integrar tecnología, políticas sociales y protocolos adaptados a los nuevos retos globales.
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