Que Catalunya y España están a la cabeza en medicamentos como los ansiolíticos es algo conocido desde hace años. La intención del Govern es la de reducir esta subremedicalización de las personas afectadas por trastornos de ansiedad, pero la solución no llegará a corto plazo, según ha admitido la Generalitat.
Fuentes de Salut sostienen que harán «todos los esfuerzos» para reducir el abuso de este tipo de fármacos que sitúa a Catalunya al frente del consumo en Europa. Según los datos de la Agència de Qualitat i Avaluació Sanitàries de Catalunya, la prescripción de benzodiacepinas -los ansiolíticos- ha aumentado un 14%.
Mientras, testimonios valientes como el de una enfermera especializada en salud mental, que está al pie del cañón -y pide anonimato- nos demuestran que se trata de un «fracaso de todos«, porque la administración no dispone de suficientes terapeutas para evitar que las respuestas inmediatas a las consultas sean siempre en forma de pastilla: «En casos que se podrían resolver con psicoterapia, por falta de personal se tira del fármaco». La impotencia de esta profesional sacude al servicio público de salud.
Debate polarizado
Mientras, el debate sobre esta prescripción de fármacos -ansiolíticos, antidepresivos, antipsicóticos- genera una controversia casi absoluta entre los profesionales. Una muestra de ello son las manifestaciones de la presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría, Marina Díaz Marsá: » Sí la prescripción de fármacos tuviera que ir de acuerdo con el aumento de los casos de ansiedad y depresión, debería ser más alta». Marsá alega que «no nos queda tiempo para hacer psicoterapia, podemos prescribir un medicamento». El catedrático de farmacología Joan Ramon Laporte, también en una entrevista a SanaMente, responde a Marsá: «Pues que reivindiquen este tiempo, ¿no? Es curioso hasta qué punto el mercado tiene poder sobre la práctica de la medicina para que un médico o una médico te digan ‘uso fármacos porque no tengo tiempo para otras cosas’. Si un médico no tiene tiempo para atender las necesidades de la población que le asignan, lo que tiene que hacer es reivindicar más médicos, más horas, más facilidades. Lo que no puede hacer es sustituir la atención por la química. No puede ser».
Exagerar el sufrimiento
Laporte es contundente en su denuncia: «Una de las prácticas de la industria es exagerar el sufrimiento y hacernos sentir a las personas sanas como si estuviéramos enfermas. Por ejemplo, diciendo que alguien tiene un colesterol alto como si esto fuera una enfermedad o tratar a una mujer que tiene la menopausia como si tuviera una enfermedad…
Más psicoterapia
Los profesionales se han posicionado, y es el caso de esta opinión expresada por los doctores Amann y Obrador, bajo el explícito título de «menos tranquilizantes, más psicoterapia«. Y afirman: «Tanto la atención primaria con intervenciones psicoterapéuticas breves como los servicios de psiquiatría requieren más atención psicoterapéutica para abordar el malestar emocional, prevenir cuadros mentales más graves y mejorar el curso de los trastornos mentales en los servicios de psiquiatría».
La mayoría de los profesionales admite la necesidad de un abordaje más comunitario, basado en terapia psicológica, apoyo social, y continuidad en el tiempo. La pregunta siguiente, a la que la enfermera anónima responde negativamente, es si esto es posible hoy con los actuales recursos de los que dispone el Govern para atender a estos usuarios. Además, el jefe de psiquiatría del Hospital de Sant Pau, Narcís Cardoner, añade un factor importante: «Muchas veces la población quiere remedios inmediatos«.
«El alcance de este recurso [las psicoterapias] debería ser mucho más amplio -explica Cardoner- pero estamos en una ratio de psicólogos bajísima en toda España. La mejora de la ansiedad, con esta estrategia, es más lenta, tarda más en ser efectiva pero es verdad que este el tratamiento puede ser efectivo a más largo plazo».
Suscríbete para seguir leyendo

