Aproximadamente una tercera parte de las mujeres experimentan episodios frecuentes de mareos durante la menopausia
Mareo y vértigo en la menopausia: causas, síntomas y tratamiento
El mareo o vértigo en la menopausia es un síntoma común, pero no siempre tiene un origen hormonal. Los cambios en los niveles de estrógenos pueden influir, pero también lo hacen el estrés, el insomnio, los hábitos de vida y otras condiciones médicas. Según la doctora Antonella de Ponte Davi, ginecóloga especialista en ginecología regenerativa y funcional, «una valoración médica individualizada, un estilo de vida saludable y, cuando procede, tratamientos personalizados, son la clave para mejorar estos episodios y recuperar el equilibrio en todos los sentidos».
Diferencia entre vértigo y mareo
Aunque solemos usar las palabras «vértigo» y «mareo» como sinónimos, en realidad no significan lo mismo. El vértigo es la sensación de que todo gira o se mueve a nuestro alrededor, incluso estando quietas, y se produce por una alteración en el sistema del equilibrio, que está en el oído interno. El mareo, en cambio, es una sensación de inestabilidad o aturdimiento, como si fuéramos a desvanecernos.
Síntomas en la menopausia
Durante la perimenopausia y la menopausia, muchas mujeres refieren episodios de inestabilidad o sensación de cabeza «ligera», sobre todo cuando se levantan rápido o en días de mucho cansancio o estrés. En otros casos, pueden aparecer crisis de vértigo verdadero, como el vértigo posicional benigno, que aumenta con la edad y es algo más frecuente en mujeres.
Frecuencia de los síntomas
Alrededor de una de cada tres mujeres dice experimentar mareos de forma habitual. Esto no siempre significa que sea un problema grave, pero sí que hay que prestarle atención. Muchas veces se asocia a otros síntomas del cambio hormonal, como sofocos, palpitaciones, ansiedad o trastornos del sueño.
Papel de los cambios hormonales
Los estrógenos tienen una función muy importante en el sistema nervioso y también en el oído interno, donde se encuentra el órgano del equilibrio. Cuando sus niveles fluctúan o descienden, pueden alterarse los mecanismos que regulan la presión y el flujo sanguíneo en esta zona, lo que puede provocar sensaciones de desequilibrio o vértigo. Sin embargo, no todo mareo o vértigo en esta etapa tiene una causa hormonal.
Influencia del estrés, la ansiedad y el insomnio
El estrés, la falta de sueño o la ansiedad aumentan la tensión muscular y alteran la regulación del sistema nervioso autónomo, lo que puede empeorar la sensación de mareo o vértigo. El estrés y el insomnio agravan los sofocos y la fatiga, creando un círculo vicioso. Por eso, cuidar el descanso, mantener rutinas de sueño y aprender técnicas de relajación o respiración puede marcar una gran diferencia.
Hábitos para prevenir o reducir la intensidad de los vértigos
Algunos cambios sencillos pueden mejorar mucho estos episodios, como:
- Hidratación adecuada
- Levantarse despacio y evitar movimientos bruscos
- Cuidar la alimentación, priorizando comidas equilibradas y reduciendo el exceso de café, alcohol o sal
- Ejercicio regular, como caminar, nadar o practicar yoga
- Controlar el estrés y el sueño, manteniendo horarios regulares y técnicas de relajación o mindfulness
- Vitamina D, ya que su déficit se asocia con mayor recurrencia de vértigo posicional benigno
Tratamientos
Es importante valorar cada caso de forma individual, dependiendo del origen y del contexto de cada paciente. Si el vértigo aparece junto a otros síntomas de la menopausia, el tratamiento hormonal de la menopausia puede ayudar a estabilizar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Si hay un vértigo vestibular o posicional, lo adecuado es realizar una valoración por un otorrinolaringólogo o un neurólogo, que pueden aplicar maniobras específicas o indicar tratamientos dirigidos al sistema del equilibrio.
Cuándo consultar al médico
Es importante no atribuir cualquier mareo directamente a la menopausia. Debe valorarse siempre, especialmente si aparece de forma repentina e intensa, se acompaña de pérdida de audición, zumbidos, visión doble, dificultad para hablar o caminar, o debilidad en una parte del cuerpo. En estos casos, lo correcto es acudir al médico de atención primaria o a un especialista en otoneurología para descartar otras causas más serias, como problemas del oído interno, del sistema nervioso o cardiovasculares.

