“La formación médica debe integrar las humanidades para combatir la deshumanización de la práctica clínica y cultivar habilidades esenciales como la empatía y la comunicación”, afirmó el doctor Alberto Lifshitz Guinzberg, académico de la Facultad de Medicina y Presidente de Medicina y Literatura, A.C.
En su charla presentada por la editorial Palabras y Plumas, realizada en la Sala del Silencio de la Biblioteca “Dr. Valentín Gómez Farías durante la 10a Feria del Libro de Ciencias de la Salud, el doctor Lifshitz indicó: “Usualmente la medicina es percibida por los pacientes como impersonal, fría, burocrática y defensiva. Desde la perspectiva de los propios médicos, la judicialización, la sobrecarga laboral, la escasez de insumos y una profunda incertidumbre, lleva a la paradoja: ‘Amo la medicina, pero odio el trabajo’”.

Asimismo, indicó que “aprender medicina es un proceso reduccionista, fragmentario y técnico, centrado en datos y asignaturas aisladas. Y el aprender a ser médico es un proceso formativo que requiere reintegrar esos conocimientos, vinculándolos con un saber humanista”. Esto implica desarrollar “habilidades no cognitivas” o “blandas”, cuya enseñanza representa un enorme reto pedagógico, ya que no se aprenden memorizando, sino practicando. “Está probado empíricamente que la compasión y la empatía influyen en los desenlaces en salud. Mientras más se cultiven estas habilidades, mejor les irá a los pacientes”, aseguró.
El doctor Lifshitz presentó a la narrativa médica como una potente respuesta a estos desafíos. Esta aproximación propone: “Transformar el interrogatorio en una conversación genuina, ampliar la historia clínica de enfermedad a una historia de vida y salud, incorporando el contexto, las emociones, los temores y el impacto vital de la enfermedad en el paciente. Escuchar de manera activa y comprensiva, a diferencia de sólo oír.”

La conferencia concluyó con un mensaje dado para las y los futuros profesionales de la salud: “en una era de avance tecnológico e inteligencia artificial, la capacidad de conectar con la historia humana detrás de cada paciente no sólo es lo que no podrá ser reemplazado, sino lo que define la esencia misma de la profesión médica.”
Miguel Garduño

