El atractivo de los «baby bótox«, los «Russian lips» o los rellenos dérmicos ha catapultado la medicina estética a una popularidad sin precedentes entre los jóvenes. Impulsada por la influencia de celebridades internacionales como las hermanas Hadid y Jenner, o figuras españolas como Laura Escanes y Ester Expósito, la Generación Z acude ahora a las clínicas con fotos de sus ídolos, buscando replicar sus rasgos perfectos. Este fenómeno ha transformado por completo el acceso y la percepción de la medicina estética, presentando tanto oportunidades como desafíos para los profesionales.
La Dra. Górriz explica cómo las redes sociales han cambiado el juego. «Antes los pacientes venían buscando resultados naturales; ahora muchas veces acuden con una foto de una influencer o un ‘antes y después’ de TikTok o Instagram«, señala. Esta nueva dinámica tiene un lado positivo, al ofrecer mayor información y reducir el estigma sobre estos tratamientos. Sin embargo, también exige una enorme responsabilidad por parte del médico: educar sobre los límites, ajustar las expectativas y, crucialmente, no intentar copiar rostros, sino armonizar las facciones de cada individuo, preservando su identidad única. La apertura de las it girls al reconocer sus retoques también ha contribuido a la idea de que la medicina estética es un proceso sencillo y sin complicaciones.
«Antes los pacientes venían buscando resultados naturales; ahora muchas veces acuden con una foto de una influencer»
¿CUÁL ES LA EDAD ‘IDEAL’ PARA EL PRIMER PINCHAZO?
Más que una edad ideal, la Dra. Górriz subraya que lo fundamental es una indicación clara, un diagnóstico estético adecuado y expectativas realistas. «La medicina estética no debería seguir una moda, sino una necesidad concreta, ya sea preventiva, correctiva o regenerativa«, afirma. En pacientes jóvenes, la intervención suele limitarse a casos muy específicos: asimetrías faciales pronunciadas, ojeras hereditarias profundas, cicatrices severas de acné inflamatorio, o prevención del envejecimiento en casos con factores de riesgo (exposición solar intensa, pérdida precoz de colágeno, gesticulación muy marcada).
En el centro IMR, especialistas en dermatología de vanguardia, adaptan los activos a la edad y necesidades del paciente. Para jóvenes de 20 a 25 años, la Dra. Górriz recomienda vitaminas, exosomas, polinucleótidos e inductores de colágeno suaves como la hidroxiapatita cálcica diluida o los skinboosters con ácido hialurónico no reticulado. A partir de los 30 años, el enfoque cambia: se consideran neuromoduladores para líneas dinámicas marcadas, inductores de colágeno más potentes y rellenos estructurales si hay pérdida de volumen o deseo de realce natural. «El objetivo siempre es preservar la naturalidad y prevenir, no transformar», añade.
VENTAJAS Y RIESGOS DE EMPEZAR TEMPRANO
Aunque pueda parecer que iniciar tratamientos a una edad temprana solo conlleva desventajas, la Dra. Górriz matiza que existen beneficios si se realizan correctamente: prevención del envejecimiento, mejora de la calidad de la piel, corrección de inseguridades estéticas que afectan la autoestima y la posibilidad de evitar tratamientos más agresivos en el futuro.
Los riesgos surgen cuando el tratamiento se banaliza: si se inicia demasiado pronto sin una indicación clara, o si se aplican técnicas inadecuadas
Sin embargo, los riesgos surgen cuando el tratamiento se banaliza: si se inicia demasiado pronto sin una indicación clara, o si se aplican técnicas inadecuadas (exceso de volumen o cambios en estructuras faciales que aún no han terminado de desarrollarse). Además, un inicio precoz sin control puede generar una dependencia estética o una distorsión de la autoimagen, alejándose del objetivo principal de la medicina estética.
La Dra. Górriz concluye que la medicina estética bien aplicada no se trata de seguir tendencias, sino de preservar la salud cutánea, prevenir el envejecimiento prematuro y mejorar el bienestar emocional del paciente. El auge en jóvenes impone la necesidad de una práctica más ética, basada en la prudencia, el diagnóstico personalizado y la educación sobre una autoimagen saludable. Apostar por intervenciones sutiles y respetuosas con la anatomía facial es clave para que los tratamientos sean no solo eficaces, sino también sostenibles a largo plazo.
*Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.

