En medio de la guerra por la titulación de Medicina que imparte la Universidad de Santiago (USC) y se reclama desde A Coruña y Vigo, la Xunta se ha movido para blindar la docencia en la histórica institución de la capital gallega. Así al menos ha sido interpretada desde las dos ciudades más pobladas de la comunidad el convenio del Servicio Galego de Saúde (Sergas) con la USC, por el que se adscriben a esta los recursos de todas las áreas sanitarias. El presidente del Gobierno gallego, Alfonso Rueda, resta importancia al concierto. “No significa absolutamente nada”, sostiene, pero universidades y autoridades de Vigo y A Coruña lo entienden como un bloqueo a sus aspiraciones.
El concierto fue desvelado por dos vicerrectores de la Universidad de A Coruña (UDC), que enviaron un comunicado a la comunidad universitaria en el que advierten de la “pretensión del Sergas y de la USC de adscribir de inmediato todos los hospitales y centros sanitarios de Galicia a la USC”. Es una decisión tomada “al margen de cualquier negociación”, ya que, según afirman, “en el grupo de trabajo para la descentralización de Medicina no se mencionó nada a este respecto”. Para los miembros del equipo deGobierno,o el concierto es “un acto de deslealtad sin precedentes”.
Ese grupo de trabajo sigue adelante y este jueves se reunió de nuevo, en una cita que contó con los tres rectores y los conselleiros de Eduación y Sanidade. No hubo grandes avances, dada la falta de consenso entre las instituciones universitarias respecto a una nueva propuesta de la Xunta para “descentralizar” el grado de Medicina. Según detallaron el viernes los dos miembros del Gobierno regional, su ofrecimiento consiste en repartir el segundo ciclo de Medicina entre A Coruña, Santiago y Vigo.
El convenio del Sergas, ya aprobado por el Consello de Goberno de la USC, le otorga de manera inmediata la gestión de todos los hospitales, centros de salud, consultorios y puntos de atención continuada (PAC) de las siete áreas sanitarias de Galicia. De esta manera, los recursos de todas las que no están cubiertos por Santiago (A Coruña, Ferrol, Ourense, Pontevedra y Vigo) quedan vinculados a esa universidad para el grado de Medicina, lo que dificulta las aspiraciones de la UDC, a las que sopesa sumarse la UVigo.
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El convenio sustituye al firmado en 2001, que fue prorrogado hasta 2026. Rueda descarta que los términos de la renovación puedan entenderse como “un cambio en las reglas del juego”, como afirmó el rector de A Coruña, Ricardo Cao, que acusa a las dos entidades firmantes de crear “una situación hegemónica en la que desde la USC se tenga control absoluto sobre la vinculación de los hospitales”. El presidente gallego, en cambio, rechaza que los hospitales «sean propiedad» de una universidad o facultad: «Son titularidad de la Xunta, que los pone a disposición para la mejor docencia y preparación de los futuros profesionales de Medicina”. El convenio, añade Rueda, se “actualiza” para “reflejar una realidad”. “Ahora mismo hay una sola Facultad de Medicina», cuyos estudiantes, en los últimos cursos, reciben docencia clínica en diferentes centros del Sergas, afirma.
La guerra por la titulación de Medicina, históricamente impartida en Santiago, la desató a finales de mayo la UDC con el anuncio de la apertura de un nuevo centro en el curso 2027-2028. La alcaldesa de A Coruña, la socialista Inés Rey, expresó de forma inmediata el apoyo al rector coruñés. “A día de hoy no tiene sentido que no tengamos un grado de Medicina, es una reivindicación histórica”, señaló, mientras la alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartín (BNG), reivindicó la de Compostela como “facultad referente”. La Universidad de Vigo ha anunciado que no se quedará atrás en la carrera por Medicina si fructifica el plan de la UDC.
La estrategia de la Xunta ante la batalla desatada consiste en favorecer la descentralización del grado que imparte Santiago, pero la renovación del concierto entre el Sergas y la USC ha reactivado las hostilidades en pleno verano. El rector de la UVigo, Manuel Reigosa, es el menos beligerante de todos los actores implicados. De momento, se ha dado un mes de plazo antes de tomar la decisión de solicitar facultad propia, pero tiene que hacer frente a la oposición interna, que le insta a dimitir en el caso de no liderar una petición como la que activó A Coruña.
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El alcalde vigués, Abel Caballero, manifestó desde el principio que Vigo es “la única gran ciudad de España” que no tiene ese grado, y rechazó la descentralización que propone la Xunta para dejar de ser “una colonia de la Universidad de Santiago”. La reclamación en Vigo llega no sólo desde el ámbito universitario: esta misma semana, jefes de servicio del Complexo Hospitalario Universitario de Vigo reclamaron poder impartir el segundo ciclo de Medicina de la USC, y adelantaron que de lo contrario impulsarán la exigencia del grado.
En la misma línea que el presidente de la Xunta, el Sergas sostiene que el concierto con la USC servirá para “avanzar en la descentralización”. Así, en un comunicado de respuesta a los vicerrectores de A Coruña, señaló que la adscripción en exclusiva a la UDC de los recursos de las áreas de esa ciudad y de Ferrol “impediría que los estudiantes de Medicina en Santiago hiciesen prácticas en esos centros sanitarios”.
La réplica de la Universidad de A Coruña no se hizo esperar: “La adscripción del Chuac (el complejo hospitalario coruñés) a la UDC, como establece el actual convenio, en ningún caso impediría, como no se impidió hasta hoy, que el estudiantado de Medicina de la USC haga prácticas en este centro sanitario. Negarlo es desconocer la realidad universitaria”.
En medio de la guerra por la titulación de Medicina que imparte la Universidad de Santiago (USC) y se reclama desde A Coruña y Vigo, la Xunta se ha movido para blindar la docencia en la histórica institución de la capital gallega. Así al menos ha sido interpretada desde las dos ciudades más pobladas de la comunidad el convenio del Servicio Galego de Saúde (Sergas) con la USC, por el que se adscriben a esta los recursos de todas las áreas sanitarias. El presidente del Gobierno gallego, Alfonso Rueda, resta importancia al concierto. “No significa absolutamente nada”, sostiene, pero universidades y autoridades de Vigo y A Coruña lo entienden como un bloqueo a sus aspiraciones.

