La Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer (AAIC) celebrada el 30 de julio ha servido de escaparate para uno de los avances más esperanzadores de los últimos años en la lucha contra esta enfermedad.
La farmacéutica japonesa Eisai ha presentado datos de cuatro años de seguimiento de lecanemab (Leqembi), un anticuerpo monoclonal que, según la neurorradióloga y cofundadora de Re:Cognition Health, Emer MacSweeney, está demostrando “una fuerte eficacia clínica para muchos pacientes, especialmente aquellos en fases tempranas”.
“El tratamiento ralentiza la progresión de la enfermedad y muestra la importancia de mirar más allá de la placa amiloide para atacar posibles causas subyacentes, como los protofibrilos, precursores de esa placa”, explica a este periódico MacSweeney, quien recuerda que otras moléculas como los oligómeros beta-amiloide también están en el punto de mira de la investigación.
En el ensayo internacional Clarity, en el que su clínica ha participado, “más de la mitad de los pacientes en fase temprana experimentaron una mejoría en la cognición y en la función diaria, y la mayoría mantuvo esa mejora o no sufrió deterioro” durante cuatro años.
Medicina personalizada y diagnóstico precoz
Los resultados refuerzan la tendencia hacia la medicina de precisión en el alzhéimer. MacSweeney subraya que los nuevos métodos diagnósticos —incluidas pruebas de sangre simples— permiten detectar no solo la presencia de la enfermedad, sino también en qué estadio se encuentra el paciente. Esto es clave porque los síntomas clínicos pueden tardar entre 7 y 10 años en aparecer, y la eficacia de cada tratamiento varía según la fase.
:format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2Fe04%2Fdf0%2F9f3%2Fe04df09f3e5b412e9aab6179ecced9c6.jpg)
TE PUEDE INTERESAR
El Confidencial
La especialista también incide en la importancia de la genotipificación: “Los pacientes con dos copias del gen APOE4, el llamado gen del alzhéimer, tienen mayor riesgo de sufrir efectos adversos graves con los anticuerpos monoclonales”. Este grupo representa el 15% de los pacientes, unos 9 millones de personas en todo el mundo. La Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha restringido el uso de estos fármacos en ellos, lo que deja “una enorme necesidad no cubierta”.
Alternativas para grupos de riesgo
Pese a estas limitaciones, hay motivos para el optimismo. MacSweeney destaca un ensayo de fase 3 con valiltramiprosato, un medicamento oral que “no mostró efectos adversos graves en pacientes con APOE4/4 y mejoró la cognición y la función en fases muy iniciales (deterioro cognitivo leve)”, aunque no cumplió su objetivo principal en pacientes en fases más avanzadas.
Más allá del alzhéimer temprano
Aunque el estudio se centra en la fase inicial de la enfermedad, la neurorradióloga no descarta que lecanemab pueda ser útil en otros tipos y etapas de alzhéimer: “Se necesitan más investigaciones para saber si también frena el deterioro en pacientes con otras variantes de la enfermedad”.
La Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer (AAIC) celebrada el 30 de julio ha servido de escaparate para uno de los avances más esperanzadores de los últimos años en la lucha contra esta enfermedad.

