La investigación clínica constituye un elemento esencial en el desarrollo de nuevas terapias y en la mejora de la calidad de vida de los pacientes. Cada ensayo representa una oportunidad para progresar en el conocimiento científico y en la búsqueda de soluciones innovadoras más seguras y efectivas. Además, más allá de los objetivos clásicos centrados en la eficacia del tratamiento, emergen nuevas perspectivas que buscan brindar una atención más personalizada, sostenible y acorde a las necesidades de los pacientes.
“Hemos alcanzado en 2024 la cifra de 194 ensayos clínicos en fases de la I a la III, lo que supone un crecimiento del 6% con respecto al año anterior”
Durante el XVII Seminario de Periodistas ‘Curar y cuidar en Oncología’, organizado un año más por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la compañía biofarmacéutica MSD, la Dra. Cristina Nadal, directora ejecutiva de Government Affairs de MSD en España, ha puesto en valor la relevancia de los ensayos clínicos en la lucha contra el cáncer, resaltando cómo la investigación clínica “no solo en el curso de desarrollo de nuevos tratamientos, sino que también tienen el potencial de transformar el pronóstico y la calidad de vida de miles de pacientes”.
Nadal explicó que los ensayos clínicos abarcan desde objetivos clásicos como la tasa de respuesta y la supervivencia global hasta nuevos indicadores emergentes que marcan la evolución de la investigación en oncología. En este sentido, recordó que el diseño y evaluación de estos estudios se han vuelto cada vez más sofisticados, acercando la innovación a los pacientes con mayores garantías de eficacia y seguridad. “En MSD estamos firmemente comprometidos con la innovación y este compromiso se traduce en hechos concretos”, afirmó.
Los datos lo confirman: “MSD en España lidera a nivel europeo el número de ensayos y participantes en ensayos clínicos. Hemos alcanzado en 2024 la cifra de 194 ensayos clínicos en fases de la I a la III, lo que supone un crecimiento del 6% con respecto al año anterior”. Para Nadal, esta evolución “no solo refleja nuestra apuesta por la innovación sino también nuestro compromiso con una investigación clínica de calidad centrada en las necesidades reales de los pacientes”.
“No podemos olvidar que detrás de cada paciente hay un entorno que también vive el proceso, acompaña y necesita de apoyo”
La directiva destacó, además, que este impulso no sería posible sin la colaboración con todos los agentes implicados: la administración, los profesionales sanitarios y los grupos cooperativos de oncología. “Colaboramos activamente con sociedades científicas y equipos multidisciplinares, ofreciendo soporte continuo a la formación médica especializada”, subrayó.
El objetivo compartido, insistió, es claro: favorecer la actualización de los conocimientos y la innovación terapéutica que permitan mejorar la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes. Nadal quiso poner el acento en que el impacto trasciende al propio enfermo oncológico: “No podemos olvidar que detrás de cada paciente hay un entorno que también vive el proceso, acompaña y necesita de apoyo. Ellos también forman parte de esta historia”, expresó.
La colaboración multidisciplinar es un punto clave para acelerar los avances en los ensayos clínicos, mejorando la precisión y eficiencia de los tratamientos. La sinergia entre ciencia y sector privado garantiza que los avances científicos se traduzcan rápidamente en soluciones reales para la salud global. En palabras de Nadal, todo este esfuerzo conjunto responde a un propósito común: “Contribuir a una comprensión más profunda de la investigación clínica en oncología en mejorar la supervivencia y la calidad de vida de todos los pacientes”.
*Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.


