El bienestar emocional de los jóvenes, hoy en día, va muy ligado al teléfono móvil y a lo que ocurre en las redes sociales. En plataformas como TikTok o Instagram se entretienen, se comunican entre ellos y hasta pueden aprender. Eso sí, un excesivo consumo digital puede afectar seriamente la salud mental y generar problemas como ansiedad, depresión o baja autoestima.
De hecho, los adolescentes que padecen algun tratorno de salud mental diagnosticable usan las redes sociales de manera distinta en comparación con aquellos que no los padecen. Así lo afirma un nuevo estudio de la Universidad de Cambridge, que sugiere que los adolescentes con trastornos «internalizantes» como ansiedad y depresión afirman sentirse particularmente afectados por las redes sociales.
¿Cómo usan las redes estos adolescentes?
La relación con las redes sociales de los adolescentes lastrados por problemas de salud mental se traduce en una mayor insatisfacción con el número de amigos en línea y más tiempo pasado en los sitios de redes sociales.
El estudio, publicado en ‘Nature Human Behaviour’, revela que los jóvenes con estas condiciones son más propensos a compararse con otros en las redes sociales, sentir una falta de autocontrol sobre el tiempo que pasan en las plataformas o tener cambios de humor debido a los me gusta y los comentarios recibidos.
Además, los investigadores descubrieron que estos adolescentes pasan más tiempo en las redes sociales; unos 50 minutos adicionales al día respecto a los jóvenes sin problemas de salud mental.
Para la investigación se analizó una encuesta a 3.340 adolescentes del Reino Unido de entre 11 y 19 años, realizada por NHS Digital en 2017. Se trata de uno de los primeros estudios sobr eel uso de las redes sociales entre adolescentes que utiliza evaluaciones clínicas de salud mental con múltiples informantes; elaboradas por evaluadores clínicos profesionales que entrevistaron a jóvenes junto con sus padres y profesores en algunos casos.
Se comparan más
Los jóvenes con trastornos internalizantes, como ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático, y trastornos externalizantes, como TDAH o trastornos de conducta, se comparan más que los jóvenes que no sufren dichos trastornos. En concreto, la comparación social fue el doble (48%, aproximadamente uno de cada dos) en los primeros respecto a los segundos (24%, aproximadamente uno de cada cuatro).
Los adolescentes con trastornos también fueron más propensos a reportar cambios de humor tras leer comentarios en redes sociales (28%) en comparación con aquellos sin trastornos de salud mental (13%); también reportaron menores niveles de autocontrol sobre el tiempo que pasan en redes sociales y una menor disposición a ser honestos sobre su estado emocional en línea.
Intervienen muchos factores
Eso sí, más allá del tiempo pasado en las redes sociales, los investigadores encontraron pocas diferencias entre los jóvenes con afecciones externalizantes y los que no tenían ninguna afección. «Nuestros hallazgos brindan información importante para la práctica clínica y podrían ayudar a proporcionar información para futuras pautas de intervención temprana», explica la doctora Amy Orben de Cambridge, autora principal del estudio.
Luisa Fassi, autora del estudio, subraya que «hay muchos factores que pueden explicar por qué alguien desarrolla un problema de salud mental, y es muy díficil determinar si el uso de las redes sociales es uno de ellos. Una pregunta tan importante como esta requiere mucha investigación que combine diseños experimentales con datos objetivos de las redes sociales sobre lo que los jóvenes realmente ven y hacen en línea».

