El bienestar físico y mental, especialmente en la búsqueda de la felicidad, tiene mucho que ver con la actitud que tomamos ante la vida. En este sentido, una de las tareas pendientes para muchas personas es la de aprender a disfrutar de las pequeñas cosas.
Así lo explica el médico experto en trauma, adicción e infancia Gabor Maté durante una entrevista en el pódcast de Rangan Chatterjee y que recoge en redes sociales. «Si tuviera que elegir vivir mi vida otra vez, no la viviría de esta manera», confiesa el experto.
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Maté explica que cuando comenzó a estudiar medicina y posteriormente trabajar de ello se dio cuenta de que esa era la única forma en la que justificaba su existencia en el mundo. «Desearía no haber trabajado tan duro. Cuando eres conducido a trabajar tan duro, en realidad ignoras lo que importa», indica el médico.
Este médico pone como ejemplo una conversación que tuvo la noche de antes con su entrevistador donde este último le confesaba que cada verano se tomaba unas semanas de vacaciones para estar son su familia, algo que Maté realmente no hizo.
«Siempre sentía que tenía que seguir trabajando»
«Siempre sentía que tenía que seguir trabajando. Las personas sacrifican su divertimento y su alegría de forma inconsciente, buscando validar su existencia». Según el experto el médico, una de las principales causas de esto son las experiencias traumáticas durante la infancia: «Jugar es muy importante y disfrutar es muy importante». Por ello, lo esencial para Maté es mantener esto siempre presente.
La historia de Maté
Gabor Maté decidió centrar su carrera profesional en la medicina y más especialmente en el trauma infantil a raíz de su experiencia personal. Cuando este tenía solo un año, su madre lo puso al cuidado de una persona durante más de un mes como forma de protegerlo. Sin embargo, esto conllevó algunos traumas que ha arrastrado a lo largo de toda su vida, especialmente en lo que respecta al miedo al abandono.
Según recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE), una encuesta realizada en 2024 sobre la satisfacción general de la vida de las personas de los Estados miembros de la Unión Europea fue de 7,2 puntos, una puntuación que coincide exactamente con la de España. Los países de Finlandia, Rumanía, Eslovenia, Bélgica y Dinamarca obtuvieron las puntuaciones más altas, con calificaciones de entre 7,8 y 7,7.

