Un búnker soterrado, a más de cuatro metros bajo tierra, y con paredes de hormigón de más de dos metros de grosor, acoge desde hace apenas unos días una de las piezas tecnológicas más prometedoras de la medicina catalana. Se trata de un ciclotrón, un acelerador de partículas podría convertirse en el corazón de la medicina de precisión del futuro en Catalunya. Vall d’Hebron anuncia con orgullo que acaba de instalar el primer ciclotrón público catalán y uno de los más potentes de Europa. «Se trata de un herramienta de última generación capaz de generar medicamentos radioactivos que permiten ver y tratar enfermedades con una precisión hasta ahora inalcanzable«, comenta Manel Escobar, director clínico de Radiología y Medicina Nuclear del hospital.
Este aparato, de nada más y nada menos que 18 toneladas, se pondrá en marcha en los próximos meses y será gestionado por el Institut Català de la Salut (ICS) para prestar servicio a todos los pacientes catalanes. «Es una instalación estratégica para democratizar el acceso a la medicina de precisión en todo el territorio«, comenta Escobar. «Estos fármacos nos permiten ver el funcionamiento interno de órganos y tejidos en tiempo real. Podemos detectar un cáncer en su fase más temprana o evaluar si un tratamiento está funcionando sin tener que esperar semanas o meses», añade Cristina Gámez, jefa del Servicio de Medicina Nuclear de Vall d’Hebron, quien también destaca que «muchos de estos radiofármacos hasta ahora no estaban disponibles en Catalunya» o que «llegaban tarde por su vida útil tan corta» que, en algunos casos, apenas duran unos minutos. «Ahora los tendremos aquí, listos al momento», comenta la especialista.
«Se trata de un herramienta de última generación capaz de generar medicamentos radioactivos que permiten ver y tratar enfermedades con una precisión hasta ahora inalcanzable»
Su uso, explican los médicos, puede ser clave en el diagnóstico y tratamiento personalizado de enfermedades complejas al permitir la producción in situ de radioisótopos que, combinados con fármacos, generan imágenes moleculares de alta precisión. Esta tecnología es especialmente útil en patologías como el cáncer, enfermedades neurológicas como el Alzheimer y el Parkinson, así como afecciones cardíacas, inflamatorias y metabólicas minoritarias. Los expertos también esperan que este instrumento sirva para impulsar la investigación biomédica y el desarrollo de radiofármacos de nueva generación.

El ciclotrón se ha instalado en un sótano rodeado de paredes de hormigón de dos metros de ancho. / Ferran Nadeu
Diagnósticos más precisos para todos
El nuevo ciclotrón podrá producir una gran variedad de radioisótopos, entre los que destacan compuestos tan complejos como el Zirconio-89, que actualmente no se produce en España y solo se puede importar desde Ámsterdam. Según explican sus responsables, aunque en España existen otras instalaciones similares, el de Vall d’Hebron es el primero aparato de este tipo público en Catalunya y uno de los pocos dentro de un hospital público a nivel estatal. A diferencia de otros pensados para atender a centros concretos, este dispositivo está diseñado para dar servicio a todo el sistema público catalán y brindar atención a cualquier paciente que lo requiera. «Aquí fabricaremos compuestos que serán clave para mejorar el abordaje de patologías como el cáncer, el Alzheimer, el Parkinson o las enfermedades cardíacas e inflamatorias», comenta Gámez.
«Aquí fabricaremos compuestos que serán clave para mejorar el abordaje de patologías como el cáncer, el Alzheimer, el Parkinson o las enfermedades cardíacas e inflamatorias»
Más allá de la asistencia clínica, el ciclotrón también abre un horizonte de innovación biomédica. «Disponer de esta tecnología nos permite participar en ensayos clínicos punteros y desarrollar radiofármacos de nueva generación», señala Raul Herance, jefe del grupo de investigación en Imagen y Tratamiento Molecular del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR). «Es una herramienta que nos conecta directamente con la vanguardia europea de la medicina translacional. Con esta infraestructura, podemos tratar mejor, investigar más y garantizar que la medicina de precisión esté al alcance de todos los ciudadanos», añade el especialista.
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