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El humo de los incendios forestales y su impacto en la atmósfera
El humo de los incendios forestales del pasado verano en España sigue generando efectos más allá del impacto inmediato sobre el territorio y la calidad del aire.
Un reciente estudio publicado en la revista Science Advances advierte de un comportamiento inesperado en la atmósfera, con partículas que persisten a gran altitud y que podrían influir de forma directa en el equilibrio climático.
Episodios de fuego y tormentas
Los episodios de fuego más intensos no solo arrasan miles de hectáreas, sino que pueden generar fenómenos atmosféricos propios.
En estos casos, el calor extremo favorece la formación de tormentas capaces de impulsar el humo de los incendios hasta capas muy elevadas, donde permanece durante semanas o incluso meses, lejos de los sistemas habituales de dispersión.
Humo atrapado en la alta troposfera
Este proceso ha sido analizado por científicos atmosféricos de la Universidad de Harvard, que lograron medir directamente humo antiguo en la alta troposfera.
El trabajo se basa en datos recogidos mediante un avión de investigación de gran altitud de la NASA, equipado con instrumentación especializada.

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Las observaciones revelaron la presencia de aerosoles de gran tamaño, muy distintos a los detectados habitualmente a menor altitud.
Estas partículas alcanzaban dimensiones cercanas a los 500 nanómetros, un valor que no está bien representado en los modelos climáticos actuales y que sugiere procesos físicos poco considerados hasta ahora.
Un enfriamiento no previsto en los modelos
El estudio apunta a que este aumento de tamaño se debe a una coagulación más eficiente.
En las capas altas de la atmósfera, la mezcla del aire es lenta, lo que permite que las partículas de humo permanezcan concentradas y colisionen entre sí con mayor frecuencia, formando estructuras más grandes.

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Estas partículas tienen un impacto directo sobre la radiación solar.
Según los datos recogidos, incrementan la radiación reflejada hacia el espacio entre un 30% y un 36% en comparación con aerosoles situados a menor altura, generando un efecto de enfriamiento atmosférico que hasta ahora no se había medido de forma directa.
Incógnitas sobre el impacto climático
Los autores del trabajo subrayan que aún existen numerosas incógnitas.
La presencia prolongada de humo a gran altitud podría influir también en la circulación atmosférica, con posibles efectos sobre corrientes de aire de gran escala.
Wildfire smoke lofted miles high could have an unexpected effect on Earth’s climate https://t.co/KYorZpvRC0
— SPACE.com (@SPACEdotcom) December 16, 2025
Lo que sí parece claro es que el humo de los grandes incendios forestales no desaparece tras disiparse cerca del suelo.
Parte de ese material sigue interactuando con la atmósfera durante largos periodos, obligando a revisar cómo se integran estos fenómenos en los estudios sobre cambio climático y en las proyecciones a medio y largo plazo.

