Un objeto único, olvidado durante décadas en los almacenes de un museo, es reestudiado y revela posibles representaciones de ciclos lunares, conectando culturalmente el Sur del Cáucaso con la Europa prehistórica.
En las estepas altas de la región de Trialeti, al sur de Georgia, el arqueólogo Boris A. Kuftin desenterró en la década de 1930 una serie de túmulos funerarios que revelaron una cultura sofisticada y rica, bautizada como la brillante cultura de los Grandes Kurganes de Trialeti. Entre las numerosas piezas de oro, plata y bronce recuperadas, una en particular, un disco de oro, pasó relativamente desapercibida durante décadas, eclipsada por la abundancia de tesoros. Ahora, un nuevo estudio detallado de este objeto, procedente del Kurgan XVII, lo sitúa en el centro de atención, no solo por su intrincada decoración con motivos astrales, sino por las reveladoras hipótesis sobre su función y significado, que lo conectan con una tradición cultural mucho más amplia de lo que se creía.
El estudio, realizado por Andrea Cesaretti y publicado en Oxford Journal of Archaeology, reexamina minuciosamente este artefacto único. El disco, fabricado en una finísima lámina de oro de solo 0,01 cm de grosor y con un diámetro de 13,4 cm, presenta una compleja decoración geométrica organizada en bandas concéntricas. Pero es en su centro donde radica su mayor misterio: una serie de motivos circulares que, según la nueva interpretación, podrían representar el ciclo de la luna y no solo el sol, como se solía asumir para este tipo de objetos.
El disco fue descubierto en 1938 durante la excavación del Kurgan XVII, también conocido como Skepiaki Kurgan No. 4. Este túmulo, de 8,5 metros de diámetro y 1,3 de altura, albergaba una tumba profunda con un rico ajuar funerario. Entre los objetos recuperados se encontraban vasijas de oro y plata, nueve alfileres de oro decorados, un «cubo» de plata con escenas animales y el disco de oro, que en el momento de su hallazgo estaba aplastado y fragmentado en varios pedazos, teniendo que ser restaurado para poder apreciar su decoración.
La atribución del disco de oro de Trialeti a la Edad del Bronce Medio está respaldada por varios indicadores arqueológicos consistentes dentro del contexto funerario del Kurgan XVII, explica el estudio. Estos indicadores incluyen la presencia de un carro de cuatro ruedas, ricos bienes funerarios de oro y plata y conjuntos cerámicos específicos, características ampliamente reconocidas como propias de los entierros de la élite durante este periodo en el Sur del Cáucaso. La cultura Trialeti-Vanadzor, a la que pertenece este entierro, se data generalmente entre el 2500 y el 1500 a.C.

La compleja iconografía del disco
Tras su restauración, el disco reveló una ornamentación precisa. La banda exterior está ocupada por tres hileras concéntricas de pequeños elementos circulares en relieve. Hacia el interior, una banda lisa separa esta zona del área central, que es la más significativa.
En el centro, un motivo circular grande, del que emergen otros cuatro motivos circulares más pequeños, situados en lo que serían los puntos cardinales. Entre estos cuatro círculos secundarios, se intercalan otros cuatro motivos circulares de un tipo diferente, definidos por anillos concéntricos. Esta alternancia de dos tipos de círculos es la clave de la nueva interpretación.
Hasta la fecha, no existe una documentación específica del disco de oro por sí solo, señala el investigador, quien para su análisis ha creado un nuevo dibujo vectorial detallado a partir de las fotografías publicadas anteriormente por Kuftin y por otros académicos. Este nuevo dibujo ha permitido un análisis morfológico más preciso.
¿Sol o Luna? Una reinterpretación del simbolismo
Tradicionalmente, un disco de oro con motivos circulares se interpretaría como un disco solar. Sin embargo, Cesaretti propone una lectura diferente y más matizada. El objeto no tiene anillos para colgarlo ni agujeros que indiquen que se cosiera a una tela o se fijara a un soporte, lo que descarta que fuera una simple joya personal. Su material, el oro, y su contexto de hallazgo en una tumba de élite, apuntan a un valor simbólico y ritual, probablemente asociado a cultos relacionados con la esfera celeste.

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La hipótesis central del estudio es que los motivos representan ciclos lunares. La alternancia entre la luna nueva (representada por círculos concéntricos) y la luna llena (caracterizada por círculos con pequeños elementos circulares en relieve en el borde) ofrece una nueva y adecuada interpretación para la iconografía, se afirma textualmente en las conclusiones.
Según esta interpretación, los cuatro círculos con «rayos» o pequeñas esferas alrededor representarían la luna llena, en su momento de máximo esplendor. Los otros cuatro círculos, definidos solo por anillos, simbolizarían la luna nueva, prácticamente invisible en el cielo pero conceptualmente presente. La repetición de estos ocho elementos alrededor de un círculo central (que también representaría la luna llena) simbolizaría cuatro ciclos lunares completos, es decir, aproximadamente cuatro meses lunares.

En opinión del autor, la hipótesis más plausible es interpretar los motivos decorativos como elementos del cielo nocturno; así, el disco puede verse más como un disco lunar que como un disco solar, concluye el artículo.
El estudio también dedica espacio a analizar la sofisticada tecnología utilizada para crear el disco. Fabricado a partir de una lámina de oro batido, su extrema delgadez requería herramientas de precisión. El análisis sugiere que se utilizaron al menos tres herramientas diferentes con cabezas de distintas formas para crear los relieves circulares y los nervios o costillas que separan las bandas.
La producción de alta calidad de una diversa gama de objetos de oro, plata y bronce (que van desde varios tipos de vasijas hasta adornos personales, armas, etc.) atestigua la experiencia avanzada de los metalúrgicos en esta región, así como la abundante disponibilidad de materiales, particularmente oro y plata, se indica. Lamentablemente, la falta de acceso al reverso del disco y el hecho de que haya sido restaurado dificultan un análisis tecnológico más profundo.
Conexiones culturales de larga distancia: del Cáucaso a Europa
Uno de los aspectos más fascinantes que destaca la investigación son los paralelos que este disco de Trialeti encuentra en otras regiones, no tanto en el Cáucaso mismo, donde parece ser único en su tipo, sino en Anatolia, Mesopotamia y, especialmente, en la Europa de la Edad del Bronce.
En el Cáucaso, se conocen otros discos con motivos solares, como uno de Bedeni o varios discos de bronce de periodos posteriores, pero ninguno presenta la misma iconografía y complejidad. En cambio, discos de oro con decoración astral de lugares como Byblos (en el Líbano actual) o, sobre todo, de yacimientos europeos como los de la cultura de las Terramaras en Italia (Borgo Panigale, Redù) o el tesoro de Enniscorthy en Irlanda, muestran similitudes notables, particularmente en el uso de motivos de círculos concéntricos.
Aunque las diferencias entre todos los discos descritos son evidentes, que están unidos más por el hecho de ser un disco de oro que por el tipo de representación que hay en él, la conexión que puede establecerse entre el espécimen de Trialeti del Sur del Cáucaso y estos objetos europeos sigue siendo un aspecto significativo y poco explorado, argumenta Cesaretti.
El estudio es cauteloso y no sugiere un contacto directo, pero sí una probable circulación de ideas a través de extensas áreas geográficas, evidenciada por la producción de este tipo de objetos tan específicos en el espacio y el tiempo. El famoso disco celeste de Nebra (Alemania), aunque más complejo y realizado en bronce con incrustaciones de oro, es otro ejemplo de esta extendida obsesión por representar el cielo en la Prehistoria.
La función exacta del disco sigue siendo un enigma. No era una joya, pero su fragilidad sugiere que no era un objeto de uso cotidiano. Es probable que estuviera asociado a personajes prominentes de la sociedad, quizás chamanes o sacerdotes, vinculados a la observación del cielo o a rituales relacionados con los ciclos astrales. Su presencia en una tumba tan rica refuerza esta idea.
El disco de oro de Trialeti no puede considerarse un adorno personal, ya que carece de anillos de suspensión o agujeros que indiquen su sujeción a otro respaldo, se afirma taxativamente en el texto. Es un objeto distintivo, hecho de oro y, por lo tanto, probablemente asociado con la élite de las comunidades de la Edad del Bronce Medio.
El reestudio de este disco olvidado devuelve la importancia a una pieza excepcional y abre una nueva ventana a la mente de las sociedades de la Edad del Bronce en el Cáucaso. Muestra una compleja comprensión de los ciclos celestes y una posible preferencia por los símbolos lunares en un objeto que, hasta ahora, se había clasificado simplemente como solar. Además, lo sitúa en un mapa cultural mucho más amplio, sugiriendo que las ideas sobre el cosmos, el tiempo y lo divino viajaban, de alguna manera, entre el Cáucaso y la lejana Europa, hace más de 3500 años.
FUENTES
Cesaretti, A. (2025) A long-forgotten gold disc from the middle bronze age necropolis (Kurgan xvii), at Trialeti. South Caucasus: a new look at the disc with astral motifs. Oxford Journal of Archaeology, 44: 352–372. doi.org/10.1111/ojoa.70000

